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Muchacha de una sencillez como la espuma blanca que transita sobre las aguas del río Apure. Es vivaz. Y dispone de un talento semejante a la misma llanura que la vio nacer. Asume sus compromisos con deseos. Frente a ellos se desenvuelve y se desempeña con mística y un tesón profesional capaz de superar el temblor de los nervios.

Por el contrario, disfruta de los momentos de apremio y sale adelante. Propio de esa mezcla de sangre europea y latina que corre por sus venas. Su gran aliada es su voz. Es como las alondras, de estatura mediana, pero de una voz increíble. Además domina cada espacio del escenario con naturalidad, lo que en su paso por diferentes competencias en programas de televisión que le ha favorecido. 

Ella es Kysbel Aguirre Laprea. Cantautora llanera, con perfil de actriz. Nació en San Fernando de Apure, un 21 de febrero. En estos días vino a la Mesa de Guanipa, estado Anzoátegui, en gira de promoción de su primera producción  discográfica. Bajo el fuerte sol del mediodía en la ciudad de El Tigre, junto a su mamá Belkys Laprea y los cantantes Pío Campos y Alejandrito Rondón, compartimos un café y disfrutamos de larga conversación.

Desde niña
En San Fernando de Apure, vivió hasta la edad de seis años. Raíces familiares paternas y maternas, quizás motivaron su inclinación por la música cuando apenas pronunciaba sus primeras palabras y daba sus primeros pasos. Cursaba primer grado cuando formó parte de la coral y estudiantina de la unidad educativa Casa  Hogar San Fernando. Estudiaba segundo grado cuando participó y ganó el festival Cantaclaro bailando joropo.

Kysbel Aguirre no comenzó propiamente cantando. Su primera actuación fue declamando la letra del famoso pasaje “Apure en un viaje”  del maestro Genaro Prieto y la canción “Venezuela” de Pablo Herrero y José Luis Armenteros. Esas eran sus dos banderas en cada una de sus presentaciones de niñita.

Música en las venas
Inició estudios de música en la Orquesta Sinfónica de Venezuela, en el estado Apure. Llegó a ser primer violín. De esa herencia musical que fluye por su sangre como la flor de bora en el río Arauca, ella recuerda la presencia de su abuelo Baldomero Aguirre, de manera determinante. Baldomero fue un arpista contemporáneo con Ignacio “indio” Figueredo. Y legó el amor por la música a toda la familia.

De allí tal vez, venga esa decisión voluntaria de Kysbel de inclinarse más por cantar música llanera, aunque también interpreta canciones de otros ritmos, baladas, merengue y salsa, y en su etapa de adolescente integró agrupaciones de aguinaldos y parrandas. Dice que su hermano, Alejandro Aguirre, también canta. Aunque no lo hace de manera profesional. Participó en el Cantaclaro con éxito. Pero ahora se ha limitado a cantar en privado y reuniones sociales.

Esta apureña radicada en Valencia, estado Carabobo, también escribe canciones. En su primera producción discográfica incluye cinco temas de su autoría. Aparte de tocar violín, también toca cuatro, teclado, percusión y se inicia en el aprendizaje del arpa, hasta ahora no le queda mal la ejecución de un pajarillo o un seis por derecho. En las parrandas decembrinas era la tamborera. 

Festivales y televisión
La participación en diferentes festivales de música llanera, en recio y estilizado, determinaron su vocación. Entre estos festivales ha tenido destacada figuración en el festival nacional Samán de Güere de Oro 2011, estado Aragua, primer lugar; festival nacional Conticinio de Oro 2012, en Trujillo, segundo lugar; festival nacional Panoja de Oro 2013, estado Guárico, primer lugar; festival internacional Silbón de Oro 2013, estado Portuguesa, segundo lugar; festival Voz Universitaria Universidad Arturo Michelena 2013, estado Carabobo, primer lugar.

También ha sumado méritos en el realaty show Galería Idol, transmitido por TVR Aragua; finalista del reality show Escucha mi Voz, transmitido por Televen en el programa matutino Vitrina, en Caracas; participante de reality show El Precipicio de Sábado Sensacional en Venevisión,  y ganó en 2015, El Chacal de la Trompeta, en Sábado Gigante por Univisión, en Miami, Florida.

La compositora
Al escribir sus canciones Kysbel Aguirre Laprea a lo que más le compone es al amor y al desamor. De allí salen guayabos bonitos. De su primera producción discográfica, que aún espera por título, ha desprendido tres promocionales: “No te mentiría”, que es un pasaje estilizado de la autoría de Efraín García y Kysbel Aguirre, que grabó acompañada de Joseíto Hernández en el arpa; Yosmar Cabrera en el cuatro; Ernesto Laya en las maracas y Adelmar Paz en el bajo. “Mi guayabo” es otro de los promocionales, un golpe del poeta Iván José Rodríguez y el tercer sencillo que está a prueba del público es un joropo en tiempo de Kirpa, con el nombre de “La crema del canto recio” con letra de Ángel Manaure y música del folklore, grabados igualmente con el arpa de Joseíto Hernández, Ibsen Jiménez en el cuatro, Wilmer Mantilla en el cuatro y Adelmar Paz en el bajo.

Estas canciones gozan de una aceptación que va creciendo en todo el país y en Colombia. Nada dudable dada la calidad interpretativa y vocal de Kysbel, quien se confiesa amante y defensora total de la música llanera, para sorpresa de muchas personas que al verla y oírla cantar otros géneros musicales piensan que en la música universal tendría mayores oportunidades. Pero a ella no le importará el lugar en que se encuentre; es un amor muy grande que siente por el llano, por su manifestación musical. Es una reafirmación familiar.  

Su sencillez es su gracia. Y su buena voluntad es el camino de su éxito, es la misma   bendición del cielo azul de nubes blancas como las espumas del río Apure, cuando papa Dios tiende sus ojos sobre San Fernando de Apure.  
 
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