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Prensa. Estimulo.com.
La mayoría opositora de la Asamblea Nacional decidió a última hora diferir la responsabilidad política al presidente Nicolás Maduro, algo que el chavismo recibió en las calles con una marcha que rodeó amenazante al Palacio Legislativo.

Todo anunciaba que los alrededores de la Asamblea Nacional se iba a convertir otra vez en el centro de la disputa política. Pero nada pasó. El parlamento opositor descartó su anunciada “responsabilidad política” en un juicio simbólico a Nicolás Maduro. Un hecho que, si bien no desmovilizó a los chavistas que marcharon hacia la sede del Palacio Federal Legislativo, relajó el ambiente de tensión que se respiraba a sus alrededores.

Piquetes de la Guardia Nacional blindaron la sede de la AN previniendo que se repitiera el asalto que efectuaron grupos del oficialismo el domingo 23 de octubre, amedrentando a los legisladores que -en ese día- hablaban de emprender un “juicio político” contra el gobernante.

Pero mucho ha pasado desde entonces. Una mesa de negociación activada una semana después entre el Gobierno y la oposición, junto a la liberación de cinco de los más de 100 presos políticos que existen en Venezuela han bajado las tensiones entre ambos bandos políticos. De hecho, el presidente Maduro estrenó este martes un programa radial de salsa en la que felicitó a la oposición por “bajar el tono” en Venezuela.

El chavismo se había movilizado antes de conocerse la jugada en la AN. En la esquina de Capitolio, oficialistas se concentraron en horas de la mañana bordeados por piquetes de la GNB, al igual que en Parque Carabobo, frente a la sede de la Fiscalía General de la República, donde instalaron una tarima y puestos de comida de la Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos (Pdval).

Desde la esquina de San Francisco, a menos de una cuadra del Palacio Federal Legislativo, oficialistas ratificaron que siguen en “pie de lucha” para defender la revolución y amenazaban con tomar cualquier espacio este jueves, día en el que la oposición tiene previsto marchar hasta Miraflores, en Caracas.

Un hombre con una lista pasaba asistencia a un grupo de milicianos, de la mal llamada de la “tercera edad” antes de iniciar la marcha, cuya ruta fueron apenas de cuatro cuadras.

Escudos de la GNB
“Aquí está el pueblo en la calle defendiendo la revolución”, dijo una mujer desafiante desde un camión 350 haciendo uso de un micrófono.

A pesar de la concentración chavista, todos los comercios de la zona estaban abiertos. A pesar del tono amenazador de los manifestantes, los trabajadores de la zona se paseaban sin importar los mensajes que se escuchaban desde el camión.

En la esquina de Capitolio, oficialistas también se concentraban bordeados por piquetes de la GNB, al igual que en Parque Carabobo, frente a la sede de la Fiscalía General de la República, donde un grupo amenizaba a los presentes desde una tarima con conocidas canciones de Alí Primera.

MIlicianos
Los chavistas desplegaron su poder en cada movilización de calle: trabajadores con pancartas de ministerios y empresas del Estado con camisas rojas, exdiputados atentos a la logística, milicianos sonando tambores y camiones con venta de arepa a precios “socialistas” marcaron el ritmo de la marcha.

Todo el poder del Estado para mostrar su músculo ante el único Poder Público bajo control opositor. Pero la violencia no tomó las calles. Quizás la mediación del Vaticano calmó los ánimos. Veremos qué pasará el jueves, con la anunciada marcha prevista hacia el presidencial Palacio de Miraflores.

 
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