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Prensa Kapé Kapé.
El paludismo sigue amenazando de cerca la vida de los pueblos indígenas, especialmente de aquellos cuyas condiciones de vida son precarias. Así pasa en San José de Kayama, una comunidad ubicada al noroeste del estado Bolívar, donde según la denuncia de los lugareños, al inicio de año fallecieron cuatro personas de paludismo. En días recientes la enfermedad tuvo nuevamente desenlace mortal con el fallecimiento de otras dos personas.

A esta comunidad del municipio Cedeño sólo se llega vía aérea, por eso los pueblos Hotti y el pueblo Eñepa que allí viven son afectados con mayor fuerza por los embates de la malaria. Cuentan los habitantes que, aunque no hay diagnóstico para todos, la mayoría de la población presenta cuadros severos con los síntomas de esta enfermedad.

Este poblado de San José de Kayama es el mismo donde hace dos años, un niño de 10 años, miembro de la comunidad indígena Eñepa, falleció luego de una intoxicación masiva en este sector por la ingesta de medicamentos destinados a tratar el paludismo. La intoxicación se registró después del suministro de medicamentos a 300 de los 390 habitantes de la comunidad, a raíz de un brote de paludismo en la zona.

Un agravante de la situación actual, es que a la zona no llega el tratamiento a los centros de salud públicos, únicos autorizados para distribuirlos. Sin embargo, sí se pueden conseguir en la zona minera a costos exorbitantes, que sobrepasan los 20 mil bolívares por dosis.

Ante la inexistencia de la medicina convencional estos pueblos procuran curarse con las plantas medicinales de la zona, mientras el Estado incumple su responsabilidad de garantizar el derecho a la salud y la vida.

 
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