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Prensa.  Estimulo.com
El rosario de tragedias se alarga y una nueva cuenta se rompe: en el país no hay vacunas para inmunizar a la población más vulnerable del país, niños menores de un año. En 2017 no se cumplió con el programa Semana de Vacunación de las Américas. El gobierno calla y en su mutismo deja ver que, para el despacho de la ministra Caporale, las necesarias inyecciones no son prioridad

La deuda de Venezuela en materia sanitaria se hace cada día más cara y la falta de respuesta de las instituciones públicas muerde el presupuesto familiar. Las fallas de insumos médicos también amenazan a quienes aún gozan de salud. Es apenas el absceso de una crisis humanitaria que se complica. Niños y adultos, que urgen ser inmunizados, como lo establece la Organización Mundial de la Salud (OMS), no tienen acceso a los antídotos. Este año las vacunas no son de interés para el Estado. Hace rato que dejaron de ser la prioridad.

Así quedó demostrado a finales de abril de 2017 cuando debió hacerse en todo el país la Semana de Vacunación de las Américas. Pero en lugar de ello, el Ministerio de Salud únicamente realizó un simulacro, súbito y fugaz, en los distritos sanitarios 2, en Catia, y 3, en San Martín, en Caracas.

La denuncia la formula el personal de salud del Distrito Sanitario en La Pastora. Desde allí aseguran que la actividad fue una parodia, un remedo de la afanosa Semana de las Américas, que este año completó su décima quinta edición en la región, pero no así en Venezuela donde la red pública y también los recintos privados carecen de productos biológicos para proteger a la población.

La jornada, fijada por la Organización Panamericana de Salud (OPS) entre el 22 y 29 de abril, es parte del esfuerzo y el compromiso de la OMS y el Ministerio de Salud para cumplir con las metas del plan de erradicación mundial de la poliomielitis. En 2016, para la misma época, el chavismo había presumido hasta el hartazgo la meta nacional de 4 millones de personas vacunadas en 590 Áreas de Salud Integral Comunitarias. Una cifra que para el Gobierno significó una cobertura de 95% de los grupos vulnerables. Esta vez solo quedaron lineamientos sueltos de un programa que no se ejecutó en el lapso previsto por la escasez de vacunas trazadoras —las más importantes para salvaguardar a la población menor de 5 años. “No pudimos cumplir con el programa en el Distrito 1. Para la actividad nos iban a traer 20 dosis de pentavalente que jamás llegaron para armar el parapeto, como ordenó el Gobierno. Ni eso pudieron”, relató la enfermera Amelia Alfonzo.

Del esquema de vacunas trazadoras, constituido por pentavalente —difteria, tosferina, tétanos, influenza tipo B y hepatitis B—, rotavirus, neumo 13 valente, polio, fiebre amarilla y trivalente viral —contra sarampión, parotiditis y rubéola—, las tres primeras están en falla constante. No hay disponibilidad inmediata, y de ello depende el éxito de la jornada. Ninguno de los cuatro distritos sanitarios que tiene el municipio Libertador ha podido iniciar aún el plan de inmunización preventiva. Hoy los 91 centros de atención primaria, adscritos a los entes distritales, permanecen de espalda al programa promovido por la OPS.

En Caracas el déficit arropa a una población de 629.913 mujeres en edad fértil, precisa el despacho de Epidemiología de la Dirección de Salud del Distrito Capital. Solo al Distrito Sanitario 1, La Pastora en Caracas, el Ministerio de Salud le endosa una población de 436.420 habitantes, de los cuales 130.145 son mujeres en edad de ser madres. Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), este año la unidad de La Pastora, que cubre las parroquias Altagracia, Candelaria, Catedral, El Recreo, La Pastora, San Bernardino y San José, deberá responder por la inmunización de 4.629 niños entre 0 y un año de edad.

En esa zona, las autoridades sanitarias además han proyectado un público meta de 82.294 niños y adolescentes entre 0 y 15 años. Y existen también 48.247 adultos con enfermedades crónicas, entre 65 años y más, que requieren ser inmunizados. Ambos grupos etarios constituyen la población más vulnerable en las siete parroquias que arropa el Distrito 1.

Julián es uno de los 434 bebés de San José que debe ser vacunado. Su madre, Florencia García, dice que ha recorrido ambulatorios del oeste, pero la respuesta es la misma. “Me piden que venga en 15 días, o en un mes. Es un abuso”. Detrás de las cifras redondas, se escudan historias como la de Romina Reyes, madre de dos morochos de seis meses, quien no ha podido completar las dosis de neumococo que requieren sus bebés. Reyes es docente, vive en el barrio San Andrés de El Valle, está impedida de la columna y critica la burla gubernamental. Relata que en más de una ocasión los ambulatorios dispuestos para la vacunación la han recibido con letreros que advierten: “No trabajamos con vacunas para recién nacidos”.”Es increíble, pero la red pública de salud prácticamente no tiene pediatras, no hay vacunas en Barrio Adentro ni medicinas para atender siquiera un cuadro de diarrea. Ser padre es toda una hazaña en un país donde se desvanece la salud”, dice.

La premura obliga a muchos representantes a recurrir a un mercado negro de medicinas, a espaldas del Ministerio de Salud, donde se multiplican los costos y los servicios se cotizan en dólares. Las vacunas no escapan de ello. “La venta se hace en consultas, puertas adentro, en las grandes clínicas, donde una dosis de neumo 13 valente se cotiza entre 40 y 50 dólares”, advierten enfermeras del Distrito 1.

Poco margen para la maternidad
Una de las comarcas sanitarias con mayor demanda es la 3, con 216.162 mujeres en edad fértil. Esa unidad es la responsable de inmunizar a los residentes de Antímano, Caricuao, El Paraíso, La Vega, Macarao, San Juan y Santa Teresa. Luego le sigue el Distrito 2, que aglutina 149.959 mujeres de El Junquito, Sucre y 23 de Enero. Y por último está el Distrito 4, encargado de los vecinos de El Valle, Coche, San Agustín, San Pedro y Santa Rosalía, donde hay 130.647 posibles madres.

Las estadísticas garrapatean la dimensión de un problema que se extiende a todo el territorio y que afecta a la población femenina entre 25 y 39 años, una edad en la que, a juicio de la ginecobstetra de la Universidad Central de Venezuela (UCV) Luisa Garmendia, gozan de madurez biológica y personal para concebir a un niño. “Es verdad que Venezuela lidera la tasa de embarazos adolescentes en la región, pero también es cierto que hay mujeres maduras que anulan su proyecto de maternidad, profesionales que escogen no ser madres por la crisis sanitaria y económica que atraviesa el país”, explica Garmendia.

Enfatiza que la data del INE evidencia la transformación morfológica del país, un fenómeno que se acelera con el éxodo del bono demográfico, que son las personas en edades productivas. En torno a la contracción de la población, Garmendia suscribe datos del instituto y advierte que Venezuela pasará de una tasa de crecimiento de 1,4, en este quinquenio, a 0,7 en 2040 y a 0,4 a mitad de siglo. “Hoy tenemos una tasa de fecundidad de dos hijos por mujeres, mucho menor a hace 50 años cuando el promedio era de cinco. Eso tiene que ver con las políticas de salud”, contrasta la experta en familia.

A las fallas de productos biológicos la Organización Panamericana de la Salud responde con una nueva complicación. En el país no existe un inventario actualizado sobre la capacidad para almacenar los compuestos. A propósito de ello, en abril el Ministerio de Salud despachó esa observación con un nuevo compromiso. En esa ocasión, Antonieta Caporale, cabeza del despacho, se propuso realizar un inventario de equipos de cadena de frío y un mapeo de temperatura de cavas frigoríficas para garantizar la conservación de los productos biológicos.

En el Área Metropolitana también escasea la electricidad en los recintos más importantes y ello afecta la conservación de las inoculaciones. Además de las sedes distritales, donde se resguardan las vacunas, los apagones perjudican a los hospitales Militar de Caracas, J.M de Los Ríos, Vargas y Universitario, por mencionar algunos. Pero el inventario de cavas es por ahora una política a largo plazo que no resuelve de manera inmediata la escasez de vacunas.

Estacionados
Carlos Torres, asesor del Programa Ampliado de Inmunizaciones de OPS/OMS en Venezuela, informó que aún no han avanzado con el censo de equipos de frío. “El país puede tener la mejor vacuna, pero si no cumples los requerimientos mínimos de la cadena de frío, existe el riesgo de que el producto no tenga la efectividad y eso tiene que ver con la congelación de la vacuna o cuando alcanzan temperaturas mayores a entre +2 y +8 grados centígrados”.

Torres señala que el inventario permitirá precisar cuántas dosis se pueden almacenar para responder a la demanda. El médico hace hincapié en la capacitación de personal, adaptación de tecnología, supervisión y fortalecimiento del sistema. “Es parte de un proceso que tenemos que desarrollar este año”, afirmó Torres.

Los recién nacidos son los más afectados, pues en el país tampoco hay disponibilidad de Bacillus de Calmette y Guérin, mejor conocida como BCG, vacuna contra la tuberculosis, ni hepatitis B, dosis que deben ser aplicadas las primeras 24 horas de vida. Judith Castañeda, tiene una niña de seis meses y relata que le costó conseguir las dosis de pentavalente, polio y rotavirus que su pequeña requería a los dos meses. Cuatro meses después, el drama se repite, implacable, con desdoro. Tampoco ha podido asegurar los refuerzos de pentavalente, polio y rotavirus que su Fabiola necesita. “Ser madre es una bendición que viene acompañada de mortificaciones, cuando te toca parir en el momento más desfavorable. Te conviertes en el guardián de una vida”, dice Castañeda.

Recientemente Cecodap -organización especializada en DDHH de niños y adolescentes- denunció el desabastecimiento de pentavalente, neumo 13 valente, rotavirus y toxoide diftérico. En torno a la problemática, la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría mantiene una posición tajante. El ente insiste en la importancia de cumplir con el esquema básico en el primer año de vida. Sus voceros coinciden en que la crisis deja expuesta a la población más vulnerable: los infantes que residen en municipios foráneos, la población indígena y rural.

En manos de Barrio Adentro
Desde la OPS aseguran que el Ministerio de Salud trabaja en el abordaje de municipios afectados por el bote de difteria y la población escolar entre 7 y 15 años. “Cuando hablamos de cobertura universal, el Ministerio debe garantizar que las vacunas, que se traen a través del Fondo Rotatorio, estén para todos. En este momento las autoridades están garantizando, con la estrategia 100% Barrio Adentro, que todos los territorios estén asignados a un establecimiento donde sean atendidas las  comunidades”, destaca Carlos Torres, de la OPS.

De los distritos sanitarios el más activo por estos días es el 1, donde acuden quienes requieren la fiebre amarilla y trivalente viral, un requisito para poder ingresar a los países con alerta epidemiológica. Con 8 neveras domésticas, la unidad administra 42 ambulatorios y centros de salud, entre los que destacan los hospitales Vargas, Lídice, Luis Razetti y Risquez.

 
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