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La oposición venezolana anunció una “escalada definitiva” en las protestas para que el presidente Nicolás Maduro desista de la elección de una Asamblea Constituyente. Con el tiempo en contra, ¿logrará frenar la iniciativa? ¿Es posible una negociación?
Prensa. AFP. La escalada
Impulsada por la participación de 7,6 millones de personas en una consulta popular simbólica contra la Constituyente, la llamada “hora cero” incluye un “paro cívico nacional” el próximo jueves y la sustitución desde el Parlamento, de mayoría opositora, de 33 magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, acusado de servir al gobierno. Si bien consideran adecuadas esas acciones, dirigentes opositores y analistas opinan que son “insuficientes” y tardías, pues la elección de los 545 asambleístas que reformarán la Carta Magna está prevista para el 30 de julio.

“Acato el anuncio (de paro general), pero el país espera mucho más. Se debe tener cuidado en interpretar bien la expresión popular”, dijo Henrique Capriles, uno de los principales líderes de la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD), sin precisar cuáles eran sus expectativas.

El politólogo Édgard Gutiérrez señaló a la AFP que no se debió esperar hasta el jueves para realizar el paro y al viernes para cambiar a los jueces, cuya designación por parte del anterior Legislativo chavista es considerada ilegítima.

“Si tu objetivo es impedir la Constituyente y tienes 12 días, debes actuar con ese cronómetro. Eso implica una escalada, acciones diarias que vayan en esa dirección”, dijo. Este martes, cuando solo estaba prevista una sesión parlamentaria para el cambio de magistrados, decenas de opositores cerraron espontáneamente calles del este de Caracas y protagonizaron algunos disturbios. Las protestas que exigen la salida de Maduro del poder llevan tres meses y medio, y dejan 96 muertos y miles de heridos y detenidos.

Mano tendida
Pero la oposición también tendió la mano al gobierno y dijo que está dispuesta a dialogar si Maduro retira el proyecto, que considera un mecanismo “fraudulento” para afianzarlo en el poder. “Si el régimen retira su Constituyente, estamos dispuestos a discutir de manera transparente, con propuestas serias que contribuyan a la solución de esta tragedia”, señaló la MUD al anunciar el lunes las primeras medidas de la “hora cero”.

Maduro reiteró el martes su deseo de dialogar. El 30 de octubre de 2016, las partes iniciaron una negociación que se rompió un mes después en medio de acusaciones mutuas de incumplir lo acordado. El analista Jesús Seguías considera que la única forma de “evitar una tragedia” es con una negociación.

“Las instituciones no se reconocen entre sí y eso es peligroso. Llegamos al punto de quiebre donde hay que tomar decisiones; el escenario final tiene que ser una negociación”, indicó a la AFP. Seguías argumenta que la consulta popular aumentó el poder de negociación de la MUD, frente a un gobierno que “no puede imponerse” solo por tener el apoyo de los militares.

“El país va hacia una confrontación mayor. Hay suficiente riesgo inminente para una negociación”, apuntó a su vez Gutiérrez, quien estima que el diálogo “va a ocurrir antes o después del choque de trenes”.

Presión internacional
La presión internacional por el retiro de la Constituyente también crece y podría contar en un eventual desenlace. El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó el lunes con aplicar “fuertes medidas económicas” contra Venezuela si se impone la Constituyente, sumándose al rechazo de la Unión Europea (UE), la Organización de Estados Americanos (OEA) y varios países de la región.

Sin embargo, el gobierno venezolano rechazó este martes la advertencia de Estados Unidos, destino de gran parte de sus exportaciones petroleras, y reiteró que “la Constituyente va”. Para frenar la iniciativa, la oposición debe “mantener e incrementar la presión interna” y “no puede aferrarse a la presión internacional”, porque tiene un rol secundario, opinó el internacionalista Mariano De Alba.

“La presión internacional no va a lograr algo crucial, solo puede facilitar el desenlace (…); las amenazas podrían convencer a ciertos grupos que sostienen al régimen de que lo más conveniente es buscar una salida negociada”, dijo a la AFP.
 
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