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Prensa. Efecto Cocuyo.
Eva Cedeño se siente afortunada de poder ayudar y no ser ayudada. Aunque vive en Katy, una localidad en Texas a unos 30 minutos de la ciudad de Houston, ha visto familias enteras quedarse sin nada luego del paso de la tormenta tropical Harvey. Desde hace 13 años la venezolana reside en Estados Unidos y desde su comunidad hace de todo como voluntaria para ayudar a los más afectados por el desastre natural.

“Es una tragedia. A unos 5 kilómetros de casa hay personas que lo perdieron todo y tuvieron que salir solamente con lo que tenían puesto”, dijo Eva a Efecto Cocuyo vía telefónica desde Katy. No solo la venezolana se sumó a la tarea de ser voluntaria en medio de tanta necesidad, sino también su esposo y sus tres hijos. “Tengo unos trillizos que van a trabajar (a los centros de acopio y los refugios) en las noches y nosotros dos vamos en el día”, añadió.

Un trabajo de hormiga. Así define Eva todo lo que ha tenido que hacer la comunidad de Katy para poder tender su mano a los afectados. Con la comunidad latina de la zona y con la de su iglesia, la venezolana se ha organizado para que cada quien sume como pueda.

 “Nosotros estuvimos recogiendo donaciones en la iglesia San Faustina y, en menos de tres horas, la comunidad colaboró con todo lo que se necesitaba y tuvimos que cerrar las donaciones“, relató. Como voluntaria no solo participó en la búsqueda de colaboraciones, sino también llevando insumos a los refugios y buscando ayuda vía telefónica para las personas que pedían rescate a través de las redes sociales.

Eva y los suyos también tienden su mano a los que tienen más cerca. Junto a la gente de su urbanización se organizó para ayudar a los que permanecen refugiados en casas de sus vecinos. “Nos pusimos de acuerdo para hacer comidas, para ordenar y seleccionar las donaciones, ayudar a las personas mayores a ir al baño, para recoger y limpiar el área donde se sirve la comida“, explicó.

Además de ver cómo la tormenta tropical le arrebató a tantas personas sus pertenencias, en sus más de 10 años en suelo estadounidense ha visto llegar cantidad de venezolanos que emigran por la situación del país. Todos con poco, sin tener para la comida ni para comprar muebles.

Aunque lo peor ya pasó y poco a poco Houston y las ciudades aledañas se están recuperando, Eva afirmó que aún queda mucho trabajo por hacer. “Todavía seguimos ayudando porque ahora viene la reconstrucción. Tenemos que apoyar a las personas que se quedaron sin nada”, finalizó.

Foto: Wall Street Journal

 
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