Memorias de un gran educador en Apure: Luis Felipe Marcano.

Prensa. Especial.
“Este maestro margariteño llegó un día a San Fernando y con la ayuda de algunos padres de sus alumnos, fundó el Instituto San Fernando, para la Educación Primaria de Varones. Casado con Doña Esperanza, con sus pequeños hijos Esperancita y Luisito, su hermano Salvador, integrados a la familia apureña, sembró en quienes tuvimos la suerte de cursar en dicho Instituto, inquietudes y enseñanzas que mucho influenciaron en nosotros.

El señor Marcano poseía una extensa cultura, era muy devoto de la religión católica, hacia el culto de la cual nos orientó. Era organista en la Iglesia de San Fernando y me integró al grupo de niños que desde el coro del templo, cantaba en las misas dominicales y en las de aguinaldo madrugadoras de diciembre. Latinista y de impecable lectura y escritura del idioma castellano, a este insigne Maestro debo mi vocación por la lectura, mi buena letra y correcta ortografía que desde muy temprano me acompañan.

Llevó a Apure la organización Scout; en la cual marché con sombrero, uniforme y bastón, en muchas oportunidades por las calles polvorientas de la ciudad. Para enseñarnos la Instrucción cívica en forma práctica, creó con sus alumnos la República Escolar Atlántida, de la cual fui su único presidente, con su Consejo de Ministros, gobernadores de estado, teniendo su propio himno, con música del señor Marcano y letra de su hermano Salvador.

En ocasión de conmemorar las efemérides patrias, cantábamos después del Himno Nacional de Venezuela, el himno de la República Escolar Atlántida. En enero de 1936, a pocos días del fallecimiento del dictador Juan Vicente Gómez, se celebró en San Fernando, y a orillas del rio Apure, una grandiosa concentración en la cual se juró “primero la muerte que una nueva dictadura”, al igual se hizo en todas las ciudades de Venezuela.

Pedro Elías Hernández por los estudiantes de secundaria del Colegio Miranda, dirigido por el Profesor Miguel Escalante; y yo por los estudiantes de primaria del Instituto San Fernando, dirigido por el Profesor Luis Felipe Marcano Hernández, fuimos oradores que subimos a la tribuna y leímos nuestros respectivos discursos; el mío, redactado por el profesor Marcano concluía con éstas palabras: “…y tú, Padre río, si una nueva dictadura llegara a gobernarnos, arrásanos con una ola y sepúltanos en tu seno”, que leí señalando con mi mano hacia el río y recibiendo muchos aplausos. Tenía escasos nueve años de edad.

En el mes de Febrero de 1936 y en dos vehículos alquilados al efecto, emprendimos el viaje a Caracas: el señor Marcano, yo como Presidente de la nombrada República Escolar y mi Consejo de Ministros. Pasamos la primera noche de viaje, abordo de los autos, atollados estos en el fango de Flores Moradas, hambrientos y sedientos en aquellas sabanas guariqueñas sin carretera, utilizándose para viajar a Caracas las trochas abiertas por los primeros camiones en sus pajonales. Al llegar a Calabozo, sus habitantes, en reclamo de que volviera a ser capital del Estado Guárico, cerraron el paso de vehículos y manifestaban por las calles.

En una concentración realizada en la plaza Bolívar, subí a la tribuna de oradores y leí un discurso que el señor Marcano me redactara, solidarizándonos con los manifestantes y ofreciéndoles llevar su reclamo a Caracas. Sólo así logramos continuar el viaje por las solitarias y ripiosas vías sin pavimento asfáltico, hasta llegar a Los Dos Caminos y a San Juan de los Morros.

En Villa de Cura emprenderíamos la etapa final del viaje de cuatro días, que incluía subir por las “vueltas” de Guayas y pasar por Los Teques, debidamente abrigados para soportar un frío que nunca habíamos conocido en Apure.

En Caracas llegamos al Hotel América, esquina de Veroes. El 16 de febrero de 1936 y uniformados de blanco con gorra militar marinera, acudimos con el señor Marcano a Miraflores, haciendo largas esperas en los corredores con sus muebles de mimbre, hasta que el 20 de febrero fuimos recibidos por el Presidente, general en jefe Eleazar López Contreras, quien en corta y amena charla, nos felicitó por la proeza de haber venido a Caracas; y como deferencia de su parte por esa visita, recibimos como obsequio un equipamiento completo para jugar béisbol -el primero que llegaría a Apure- , que incluía guantes de cuero, pelotas, bates, petos y caretas.

Regresamos por la misma vía a San Fernando, regocijados de haber conocido a Caracas y de haber sido recibidos por el Presidente, seis días después del sangriento 14 de febrero de 1936 en la plaza Bolívar. Fui consecuente y agradecido amigo del señor Marcano. Cuando vivía sus últimos años en Valencia, casado en segundas nupcias y padre de nueva y numerosa familia, siempre le visitaba. Rindo tributo de gratitud a su memoria y de afecto al maestro que tantas inquietudes y enseñanzas sembró en mi vida.”

AUTOR: EDUARDO HERNÁNDEZ CARSTENS, REPRODUCIDO DE MI LIBRO “DE MEMORIA”, PÁG. (15-17) 2015.

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