Encarcelado por tratar de proteger a los leopardos de Irán que están en riesgo de extinción.

Prensa. share.america.gov.
Luchar en favor de la protección de los leopardos y guepardos de Irán, que están en riesgo de extinción, le costó la vida a Kavous Seyed Emami. Las autoridades de Irán arrestaron e interrogaron al profesor de sociología, de 64 años de edad, y director de la Fundación del Patrimonio de la Fauna Silvestre Persa, acusado de “espionaje”, el 24 de enero de 2018.

El murió 17 días después en circunstancias sospechosas en la infame prisión de Evin, en Teherán.  Otras ocho personas afiliadas en la Fundación del Patrimonio de la Fauna Silvestre Persa también fueron arrestadas de la misma manera y siguen encarceladas en Evin.

“Las autoridades iraníes todavía no han dado ningún indicio de evidencia para justificar el encierro de los medioambientalistas”, dijo Sarah Leah Whitson, directora para Oriente Medio y Norte de África en la organización Human Rights Watch.

Seyed Emami, que tiene doble ciudanía con pasaporte canadiense, fue arrestado junto a los otros cuando trataban de convocar la atención pública sobre el medioambiente en Irán y las especies en peligro de extinción como el guepardo asiático (de los que quedan menos de 50 en Irán) y el leopardo persa.

“Era amante no solamente de Irán sino también de su fauna silvestre, de su gente”, dijo su hijo Mehran Seyed Emami en declaraciones a Prensa Asociada un mes después de la muerte de su padre.

Los medioambientalistas son frecuentes objetivos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán por sus campañas para proteger la tierra para los animales y con frecuencia denuncian operaciones que destruyen el medioambiente, como la construcción de represas o planificación de sitios para misiles en tierras protegidas, con el objeto de hacer dinero.

Como parte de su investigación el personal de la Fundación del Patrimonio de la Fauna Silvestre Persa frecuentemente tuvo contacto con expertos extranjeros para rastrear esos raros felinos salvajes. Esas dos actividades, normales en cualquier otra fundación de dedicada a la fauna silvestre en todo el mundo, fueron el pretexto para que un fiscal iraní acusara a Seyed Emami y a sus colegas de espionaje por “recopilar información clasificada” con sus cámaras y luego entregarla a gobiernos extranjeros.

Todos ellos fueron enjuiciados y sentenciados en la Corte Revolucionaria Islámica de Irán, una rama extrajudicial dedicada a tratar supuestos cargos contra la seguridad nacional. Esa entidad opera en secreto y con frecuencia retiene información de los miembros familiares, obliga a los acusados a realizar “confesiones” e incluso les niega acceso a un abogado.

Tan solo en 2018 el cuerpo ha arrestado a por lo menos 50 activistas medioambientalistas por cuestionar las políticas del Cuerpo para el desvío de aguas y otros asuntos relacionados con el uso de la tierra. La capacidad de los activistas para movilizar protestas, especialmente de los agricultores, despertó las sospechas del Cuerpo.

“Las autoridades deberían estar elogiando a esos activistas por abordar los problemas medioambientales, pero las instituciones de línea dura en materia de seguridad del país rara vez evitan una oportunidad para castigar una iniciativa cívica independiente”, dijo Whitson.
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