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sábado, 16 de febrero de 2019

OPINIÓN: La Aragua que quiero por Jorge Montenegro

Opinión. Jorge Montenegro

Ya estamos en estos días en los cuales la oposición venezolana siente que tiene al chavismo en contra de la pared, y ya piensan en el país post Maduro, recordando las metidas de pata de los hijos de Ramos Allup, las supuestas acusaciones de corrupción en contra de Capriles y Maria Corina y Leopoldo lanzándose a la presidencia. Los opositores somos unos pendejos. Por eso Marco Rubio y Trump tuvieron que meter la mano para dejar al chavismo -aun en el poder- en jaque.

Pero hay un debate que siempre debería estar en el tapete, que es la Venezuela que queremos construir. Esas ideas deberían estar en la cabeza de los venezolanos, no importa si los Chávez o los Maduro aún duermen en la Casona.

Pero como soy aragüeño, quisiera escribir sobre mi estado.

Hace 3 años entrevisté al señor Raúl Montenegro, con quien no tengo ningún lazo filial. La finalidad del encuentro fue conocer su historia sobre la creación de los Tigres de Aragua.

En su testimonio, el señor Raúl dijo que crearon al equipo para competir con Valencia. En aquella época, la ciudad industrial contaba con ensambladoras de automóviles y el parque industrial más grande del país. En cambio, aquí vino Kennedy a acompañar a Betancourt a expropiar tierras agrícolas para construir viviendas en La Morita.

“Si Valencia tenía equipo de béisbol, Maracay debía tener uno también”, dijo el profesor Montenegro.

60 años después, podemos asegurar que nunca alcanzamos a Valencia como cuidad, pero en algunos aspectos superamos, por ejemplo, a Caracas. Luego del de Valencia, Maracay tiene el parque industrial más grande del país.

En 1989 se realizaron las primeras elecciones de gobernador y Aragua fue uno de los primeros estado que se orientó desde un principio por el socialismo. Carlos Tablante y Andrés Velásquez en Bolívar, se convirtieron en los primeros gobernadores de izquierda del país.

Tablante no fue mal gobernador. Tal vez no tan bueno como los elegidos a dedo Casanova Godoy, Febres, Rodríguez Mérida o Pérez Segnini, pero “paleó” el problema del agua con pozos mientras se culminaba el acueducto regional del centro, y en una política continuada por Didalco, Aragua contó con un sistema de salud bueno y gratuito.

Pero el MAS significó la ranchificación de Aragua. Entre los 10 estados más poblados del país (somos el 5to), sin duda somos el más pobre.

Con Didalco hubo algunos coqueteos con la modernidad. Se aprobó una Gaceta en la que nació el “Área Meteopolitana” de Maracay, que sería el principio para unir a la gran urbe (ya unida a punta de barrios) desde el Limón hasta la zona industrial de Cagua, desde El Castaño hasta Palo Negro. Para ello, Didalco prometió culminar las extensiones de la Casanova Godoy y la avenida Aragua, así como la creación de un “Metro Maracay”. Todo esto quedó en proyectos.

Didalco se alió con el chavismo para nada. Y al emigrar a la oposición, nos dejó sin Copa América.

Luego llegó a corrupción de Isea, la vendedera de humo de Trapiello y Tareck (Aragua Potencia) para ocultar que El Niño Guerrero tenía más poder que ellos, y por supuesto Marcos Torres, arrodillando a 350 mil paisanos a votar por el Psuv para que no les quiten la caja Clap.

Semejante inutilidad de 3 gobiernos consecutivos del Psuv, nos terminarán enfrentando varios escenarios: El Lago se tragará a Paraparal, el Iberoamericano seguirá siendo un monumento a la desidia, el Transmaracay de la corrupción y el Parque Metropolitano sin árboles, todo para construir un “Dunas bolivariano” mientras la ciudad tiene semanas sin servicio de agua.

En mi Aragua, la que yo quiero, solucionará el problema del Lago de Valencia con asesoramiento de algún país como Suecia, que respete sus fuentes de agua dulce. Maracay dejará de ser percibida como un pueblo, con grandes avenidas que unan sus 8 municipios. Tendremos un servicio de agua constante y digno, que nos permita tomar agua del chorro como si fuera Evian. Los militares se irán a Guárico u otro estado que necesite de inversión del Estado para su crecimiento y utilizaremos esos terrenos para construir urbanismos modernos.

Aragua será pionera en un modelo educativo basado en lo que han hecho los Maristas en San Vicente. Contará con un penal que, en lugar de tener la mejor discoteca del país, regenerará a los delincuentes, convirtiendo a Maracay en la ciudad más segura del país, y sin militares.

La costa crecerá con un modelo de turismo masivo y sustentable. Atrás quedarán los peñeros inseguros y las carreteras de hace un siglo. La agricultura nos permitirá recuperar espacio tomado por el lago, cuando a Chávez se le ocurrió la estúpida idea de expropiar terrenos dedicados a la Caña de Azúcar. Y ya sin malandros y sin pobreza, San Vicente volverá a ser ejemplo de desarrollo industrial.

En el Aragua que quiero, los aragüeños por fin estaremos más orgullosos de lo que hacemos, en lugar de estar felices por los logros de Arango, Miguelito o Deyna fuera de nuestras fronteras.

En la Aragua que quiero, la principal meta de los aragüeños será querer vivir y mostrar sus talentos al mundo desde aquí.