Prensa. El Nuevo Herald.
Manifestantes
venezolanos se enfrentaban el martes con tropas leales a Nicolás Maduro que
avanzaron sobre ellos con tanquetas a las afueras de una base aérea de Caracas
horas después de que el líder opositor Juan Guaidó encabezara un levantamiento
militar contra el mandatario. En los enfrentamientos murió un joven y
resultaron afectadas más de medio centenar de personas, entre ellos un coronel
de la Guardia Nacional que recibió un disparo de arma de fuego en el cuello.
Durante
una manifestación en la localidad central de La Victoria, estado Aragua, murió
el opositor Samuel Méndez, de 24 años, confirmó a la AP el activista de
derechos humanos Inti Rodríguez, miembro de la organización humanitaria Provea.
Méndez falleció tras recibir dos disparos de arma de fuego en el abdomen y la
columna cuando miembros de la policía reprimían una protesta antigubernamental,
precisó el médico Jhander Delgado.
Las
autoridades del municipio capitalino de Chacao indicaron por la tarde que en su
registro de salud había al menos 78 heridos y destacó 48 por balas de goma,
tres por disparo de arma de fuego, 21 por traumatismos y tres por problemas
respiratorios.
La
rebelión liderada por Guaidó parecía tener un apoyo militar limitado, aunque
hasta ahora ha sido el desafío más serio para el gobierno de Maduro desde que
el opositor, respaldado por Estados Unidos y decenas de países, se declaró
presidente interino en enero tras acusar al gobierno de usurpar el poder por
lograr la reelección en elecciones consideradas fraudulentas.
Los
eventos comenzaron en la madrugada cuando Guaidó, flanqueado por unas pocas
docenas de guardias nacionales y algunos vehículos blindados, difundió un video
grabado cerca de la base aérea generalísimo Francisco de Miranda en el que
convocó a civiles y otros miembros de las fuerzas armadas a unirse a la
“Operación Libertad” para derrocar a Maduro.
Junto
a él se encontraba Leopoldo López, su mentor político y el opositor más
prominente de la nación, quien no había sido visto desde que fue detenido en
2014 y luego condenado por dirigir disturbios contra el gobierno. López dijo
que había sido liberado de su arresto domiciliario por las fuerzas de seguridad
que se habían adherido a una orden de Guaidó.
Horas
después, el canciller chileno Roberto Ampuero anunció que López, su esposa
Lilian Tintori y una hija ingresaron a la residencia de la misión diplomática
en Caracas en calidad de huéspedes.
Tras
la aparición de López y Guaidó temprano, ambos coordinaron acciones desde
vehículos estacionados en un paso elevado de la carretera mientras las tropas
leales a Maduro lanzaban gases lacrimógenos desde el interior de la base aérea.
El
ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, anunció que “una parte” del
alzamiento “ha sido derrotado” y que “casi todos” los militares y policías que
se sublevaron se retiraron hacia una plaza al este de Caracas. Al ofrecer
detalles sobre el alzamiento, indicó que un “reducido grupo” de militares y
policías secuestraron vehículos de la Guardia Nacional y armamento y se
apostaron en los alrededores de una autopista próxima a la base aérea.
El
jefe militar sostuvo que “80%” de los que participaron en la sublevación
“fueron engañados” por una dirigencia opositora a la que llamó “golpista” y
“salvaje” y consideró el alzamiento un “intento de golpe de Estado de una
magnitud muy insignificante”. Afirmó que todas las unidades militares se
mantienen en completa normalidad.
Maduro,
por su parte, indicó en un breve mensaje de Twitter que conversó con los jefes
de los comandos regionales, quienes le manifestaron “su total lealtad al
pueblo, a la constitución y a la patria” y llamó “a la máxima movilización
popular para asegurar la victoria de la paz”.
En
paralelo, el canciller Jorge Arreaza dijo a The Associated Press que Maduro
“está en su puesto de comando” y que más tarde estará con seguidores en el
palacio presidencial. “No hay ninguna preocupación”, sostuvo.
Luego
de los enfrentamientos, Guaidó se marchó hacia la plaza Francia, en el este de
la capital, y en breves declaraciones a la prensa, el líder opositor de 35 años
señaló que militares del estado suroriental de Bolívar, la ciudad central de
Maracay y otras localidades colocaron las unidades en “protección del pueblo de
Venezuela”.
Ante
miles de seguidores hizo un nuevo llamado a los militares a unirse al
alzamiento y dijo que se mantendría en ese lugar hasta lograr el derrocamiento
de Maduro. “Hoy nos queda claro que las fuerzas armadas están con el pueblo de
Venezuela y no con el dictador”, expresó.
Tras
sus declaraciones, él y López abandonaron la plaza e iniciaron un recorrido a
pie hacia el oeste de la ciudad acompañados de algunos militares rebeldes y
miles de manifestantes.
Un
grupo más pequeño de manifestantes se quedó en la autopista tirando piedras y
bombas incendiarias a los militares y a unas tanquetas y camiones cisterna de
la Guardia Nacional que intentaban dispersar la protesta.
En
medio del caos, un vehículo blindado condujo a toda velocidad hacia la multitud
y atropelló a un manifestante que quedó tendido en el suelo, según imágenes que
difundió el canal de internet TV Venezuela Noticias. Poco después se vio a los
militares y las tanquetas, una de ellas incendiada, retroceder mientras los
manifestantes tomaban parte de la autopista.
En
las ciudades de Maracaibo, San Cristóbal, Valencia, Maracay, Barquisimeto y
otras pequeñas localidades del centro de país se registraron manifestaciones antigubernamentales,
reportaron medios locales.
“Es
ahora o nunca, a las calles por nuestra libertad”, dijo Marta Morillo, un ama
de casa de 57 años, que junto a decenas de personas manifestaban en el centro
de Caracas en apoyo a Guaidó. Cientos de personas desalojaron el sistema de
trenes subterráneos, que según las autoridades se vio afectado por un
arrollamiento en una de las estaciones del este de la capital venezolana.
“No
sé si lo del arrollamiento en (la estación) Chacaíto es verdad. Todo el mundo hablaba
del golpe en el metro, muchos gritaban ‘libertad’ y pararon los trenes poco
después”, dijo Luis Mendoza, un empleado de limpieza de 34 años. Las calles del
centro lucían en su mayoría desoladas. Patrullas de la policía nacional
bloqueaban calles aledañas al palacio de gobierno.