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Prensa. Senderos de Apure.net.
Trabajo Académico. Postgrado Unellez-Apure.
Al abordar las leyes psicológico-explicativas que describen el proceso de aprendizaje del individuo, es pertinente plantearse ¿en qué momento un individuo posee una estructura moral y cognitiva? Por cuanto la evidencia de la expresión moral en un individuo, demuestra si éste en realidad ha aprendido algo, así como también es el rasgo que lo diferencia de los demás seres vivos que conforman la existencia planetaria. Es pues, la conciencia moral aquella virtud del hombre que lo hace distinguir, lo separa y lo diferencia de otros seres que no tienen capacidad intelectiva. En ese sentido, se considera muy importante, verificar el momento en que un individuo adquiere esa conciencia moral que lo distingue, para luego entender cómo y de qué forma aprendió a tener tal conciencia, lo cual pudiera manifestar a su vez la dinámica del aprendizaje y la ley inmersa en la misma.

Si bien es cierto que una persona al nacer no tiene ninguna estructura moral y cognitiva que lo distinga de otros seres vivos, más que una estructura genética que lo predispone para su futuro desarrollo intelectivo y humano; también es cierto que este desarrollo tiene un punto de inicio, a partir del cual plantea Piaget, se inicia el proceso de construcción de un conjunto de normas morales, cuya internalización dependerá directamente de su capacidad cognitiva en cada etapa del crecimiento del niño. Para el teórico ginebrino, los niños no tienen juicios morales sólidos sino hasta la etapa de la vida en que han adquirido un alto nivel de madurez cognitiva. Es decir, no se puede hablar de una estructura moral sin antes fijar la existencia de una estructura cognitiva en el individuo, en el sentido de que si éste no tiene capacidad cognitiva, mucho menos entenderá la reglas relativas al deber ser en el pleno sentido que Kant las emplea para determinar la génesis de la moral, entendiéndose ésta como aquel principio filosófico que procura una acción humana que se coloca en el lugar del otro mucho antes de obrar; así las cosas, no se puede pretender que un niño de dos años de edad sea capaz de que en cada acto que pretenda realizar, se coloque en lugar de otra persona (actitud moral); y es que no se puede esperar la solidez moral de un niño de dos años, por cuanto a esa edad el mismo no tiene plenas aptitudes cognitivas, mucho menos podrá contener dentro de sí, las aptitudes morales que lo llevaran a distinguir entre el bien y el mal. La conciencia moral en el pensamiento de Piaget vendrá determinada por las aptitudes cognitivas que propicia el propio desarrollo biológico del individuo y la influencia social de su entorno. En efecto, todo ello sugiere una relación entre el nivel cognitivo de un individuo y su desarrollo moral.

Por otro lado, hay que entender que este desarrollo cognitivo está determinado por condicionamientos biológicos y genéticos, no obstante, el medio o los factores sociales harán presión sobre estas facultades biológicas para que éstas hagan emerger el ser cognitivo que embarga a todo ser humano. En ese sentido, el individuo, condicionado por los factores biológicos y sociales, adquiere una estructura cognitiva en conformidad con éstos, lo cual le permitirá adquirir una estructura moralmente sólida. Esta relación que interconecta a los factores biológicos y sociales intervienen en el desarrollo cognitivo del individuo, a su vez influencian, promocionan y construyen la conciencia moral de éste.

Autores: Abog. Claudia Araque
Abog. Enil Brizuela
Abog. Henry Galindo
Abog. Karina Torrealba
Licda. María Romero
Abog. Tancredo Hernández
 
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