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Crónica. ALJER. Alto Apure.
Las expresiones griegas mencionan a Clío como la musa de la historia y de la lírica heroica. Hija del dios Zeus y Mnemosine, esta Clío concebiría un hijo del rey macedonio Píero, llamado Jacinto. Luego Jacinto sería un héroe divino olvidado. El mito añade que el responsable de su muerte fue el dios del viento Céfiro, intrigado por Cronos, dios del tiempo, que miraba en Jacinto un arduo rival por su amor a las plebes mortales, demostrado no en poseer, sino en servir sin esperar lauros en el Olimpo.

Comparando lo mitológico de aquella civilización mediterránea a la existencia abstracta y tangible del ser humano, tenemos que la Historia Madre concibe sus propios hijos en las entrañas uterinas de los pueblos, gestados en el proceso embrionario: Tiempo-Hechos, bien sea para trascender épocas o ser olvidados sin penas, ni glorias. El padre Pedro, personaje adaptado por Oscar Uzin Fernández (boliviano) en su novela “El Ocaso de Orión”, relata en primera persona las vicisitudes de un sacerdote dominico con virtudes meritorias y vocación humanista, que se interna en recónditos lugares de aquel país, llevando una palabra de aliento a necesitados y contritos. Ya en su hora final expresaría el canónigo: “Mi vida puede resumirse en años de trabajo oscuro y generoso; nada espectacular, pero todo hecho con una dedicación y amor extraordinario (p.138).

FRAY HERACLIO ARAGÓN
Por unos gratamente recordado y por otros egoístamente olvidado. Este sacerdote dominico transciende en la historia contemporánea de Guasdualito, debido a su loable y abnegada labor en pro de la evangelización y educación de los habitantes del aún entonces pequeño poblado, cuyas particularidades apacibles y sosegadas empezaban a dar paso a una metempsicosis urbana improvisada, que borraría gradualmente la imagen bucólica y lar del Guasdualito de las primeras cinco décadas del siglo pasado (XX).

Heraclio Aragón nace en San Mamés de Campos, provincia de Palencia, comunidad autónoma de Castilla y León (España), ayuntamiento ibérico de nutrido y consolidado raigambre cristiano. Es investido como sacerdote en la madre patria, en la orden fundada por Domingo de Guzmán en Toulouse durante la Cruzada albigense y confirmada por el papa Honorio III el 22 de diciembre de 1216. El clero dominicano lo asignaría como heraldo y misionero en la antigua Indochina (hoy Vietnam del sur).

Para tener una idea de la universalidad, principios y convicciones de este dominico se extrae parte de lo publicado por el ABC DE SEVILLA NUM. 15463 (Transcripción) 13 de marzo de 1953:

El padre Aragón, combatiente contra los comunistas de Indochina. Se encuentra en Palencia el famoso padre Heraclio Aragón, creador de las milicias católicas que en el sector de Hung Yen, en Indochina, han frenado a las huestes rojas, defendiendo de los ataques comunistas una amplia zona en torno a la ciudad de Tien Chau, que comprende catorce pueblos, con una población de 30.000 habitantes. Esta demarcación ha recibido el nombre de “coto de las milicias católicas”. El padre Aragón es natural de San Mamés de Campos, de esta provincia, y hace veintiséis años que salió de España como misionero a Oriente (Sic).

Con sendas referencias llega a Guasdualito a fines del año 1953, siendo previamente designado párroco de Nuestra Señora del Carmen, dependiente esta jurisdicción eclesiástica de la Arquidiócesis de Mérida. Es importante hacer mención a los antecesores del nuevo párroco, el padre Juan de Jesús Rojas y el padre Chaparro, pertenecientes a la misma hermandad de predicadores dominicos, religiosos cuyo aprecio por parte de los pobladores fue ganado con vocación y servicio en sus estadías y labores cristinas.

Una vez radicado en su nuevo ámbito geográfico el padre Heraclio Aragón, lleva a cabo con gran ahínco la labor encomendada por sus superiores. De inmediato efectúa un recorrido evangelizador por toda la circunscripción correspondiente a la parroquia, allí palpa las necesidades materiales y espirituales de aquellos habitantes de las casi desérticas pampas alto apureñas. Sus campañas evangelistas encontrarían asidero y apoyo en los campos y caseríos visitados, ganándole fervientes en gran número al mártir y cordero del Monte Calvario.

Otro importante aporte en el Guasdualito de la época, fue su inquietud inquebrantable para que varias generaciones de guasdualitenses contaran con un centro educativo de primer nivel. En septiembre de 1961, junto a otros colaboradores consolida el Colegio Santa Rosa de Lima (ubicado al lado derecho de la iglesia) llevando a cabo un proceso de reestructuración integral, que comprendía tanto la infraestructura como el compendio escolar basado en la calidad educativa. Además, gestionaría la venida de las religiosas dominicas que se encargarían de la escuela a partir de 1961. Siendo director de esta institución se haría acompañar de excepcionales maestras a las cuales es justo y meritorio referirse: Lucrecia Tovar, Hortensia Martínez, Ana de Merchán, Graciela Carrillo, Irma Braidy y Fanny González, entre otras.

Sus características y atributos resaltantes lo señalan como poseedor de una gran energía emprendedora, sumado a un recio carácter y visionarias iniciativas; estas condiciones le permitirían dejar hondas huellas en la juventud y familias de guasdualitenses de esa época. Algunos lo recuerdan por los castigos que solía imponer, otros por la alta calidad de sus enseñanzas y su norma casi obsesiva de hacer las cosas bien, “como le gusta a Dios”, como habitualmente refería.

La guasdualiteña Armida Gutiérrez, ex alumna del Colegio Santa Rosa de Lima lo recuerda de la siguiente forma:

El padre Aragón fumaba tabaco, el despacho parroquial estaba impregnado con el olor de los habanos y en las conversaciones con los amigos, conduciendo el “Toyota” se le veía siempre rodeado del humo característico. Memorables eran sus clases de religión, castellano, historia universal y la preparación de los actos culturales. En las primeras eran admirables sus conocimientos y su forma de enseñar que nos hacía recorrer imaginariamente los parajes históricos que narraba. Muy exigente en las evaluaciones, muy comprensivo ante las limitaciones que imponía el medio. Fomentó en nosotros además de la formación cristiana, la lectura comprensiva y el amor por las expresiones de arte, en particular la poesía y la música. Realizaba personalmente la catequesis parroquial ayudado por la señorita Lucrecia, mujer consagrada a Dios, que además era la maestra de primer grado de la escuela católica. Al padre Aragón lo acompañaron otros sacerdotes dominicos, recuerdo algunos nombres, el padre Delfín Castañón, promotor de la Legión de María, el padre Ginés, el padre Gabino y el padre Antonio Fernández, que permaneció más tiempo en Guasdualito. A mediados de la década del 70, fue trasladado a la ciudad de Rubio, Edo. Táchira, donde falleció. Allí dejó fundado un grupo de jóvenes evangelizadores, que todavía perdura. El padre Aragón, español de nacimiento, supo entrar en el corazón de los guasdualitenses, y por eso hoy lo recordamos, le agradecemos y reconocemos su entrega y su labor en beneficio de nuestro pueblo y su gente. (Sic)

Sin duda alguna que las acciones de Fray Heraclio Aragón transcienden en el tiempo y la cotidianidad humana. Su labor y aporte no debe de ser olvidado. No es cónsono con nuestra indisiocracia que a este hijo adoptivo de Guasdualito, forjador de generaciones dignas y valiosas no se le haya reconocido públicamente de una forma u otra su legado cultural-educativo, manifestado tangiblemente en las legiones de guasdualiteños que tuvieron la gran oportunidad de ser sus discentes y testigos presenciales del paso de un visionario dominico que entrego valiosos años de su vida a un pueblo que no siendo propio hizo suyo. Como gesto de agradecimiento su memoria debe ser rescatada, dignamente honrada y recordada como patrimonio cultural histórico local para bien de nuestro gentilicio.

ALJER
 
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