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Prensa. efectococuyo.com
La cita era el jueves a las 10:30 am en el Hotel Milenio, en la Calle Edison de Los Chaguaramos. Pero no fue fácil llegar, porque la Universidad Bolivariana, ubicada enfrente, decidió trancar la calle, mas no para sumarse a ningún paro estilo MUD, sino para instalar una tarima en plena vía pública desde la que improvisados oradores pregonaban a mucho volumen las bondades de la Asamblea Nacional Constituyente convocada por Nicolás Maduro para el domingo 30.

Una vez adentro, dio inicio a la rueda de prensa de Marea Socialista, y otras organizaciones que se reclaman del “chavismo crítico”, es decir sectores políticos que reivindican el legado de Chávez pero que no coinciden plenamente con las políticas de su sucesor.

Tratando de elevar la voz, pues la sala no contaba con sonido, aunque había micrófonos de diversos medios, Gonzalo Gómez, fundador del portal digital Aporrea y de Marea Socialista, leyó un manifiesto cuyo título ya lo dice casi todo: “El chavismo crítico por la vigencia efectiva de la Constitución. Rechazamos la injerencia extranjera, la constituyente autoritaria de Maduro y el llamado Gobierno de Unidad Nacional de la MUD”.

Gómez estuvo acompañado en la mesa por el sociólogo Edgardo Lander, el mayor general retirado Cliver Alcalá, y ex funcionarios del gobierno de Hugo Chávez como Walter Boza y Gustavo Márquez, este último también portavoz de la Plataforma por la Defensa de la Constitución.

Otros firmantes del documento son la ex defensora del pueblo Gabriela del Mar Rodríguez y los exministros de Chávez Ana Elisa Osorio y Héctor Navarro y el diputado del PSUV Germán Ferrer.

Gómez dio lectura al documento de 14 puntos de los cuales los cuatro primeros tienen que ver directamente con la Constituyente. En primer lugar se plantea defender los “logros y conquistas de la Revolución Bolivariana” así como la Constitución de 1999, “actualmente vulnerada”, luchando por el restablecimiento de su efectiva vigencia en el marco del artículo 333.

En segundo lugar exigen la inmediata suspensión o retiro de la propuesta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) “inconsulta e inconstitucional, actualmente impulsada por el alto gobierno y el presidente Maduro”.

Asimismo llaman a la “conciencia política y unidad del pueblo frente al proyecto de estado crecientemente autoritario que vulnera los derechos del pueblo como poder constituyente originario”.

Se proponen utilizar todos los instrumentos legales y de participación democrática que da la CRBV “para la anulación de su ilegítima convocatoria y de sus bases comiciales ya que contrarían los principios para celebrar unas elecciones libres, justas y universales”.

De no ser suspendida o retirada la propuesta de ANC, y ante la posible realización de elecciones previstas para el domingo 30 de julio de 2017 y frente a los llamados públicos de participación bajo amenaza de coacción en el contexto de un estado de excepción, “llamamos al pueblo a no convalidar tal propuesta de ANC y por lo tanto a ejercer el derecho a no asistir a tales comicios, promoviendo la abstención activa o consciente o, de ser posible, el voto nulo consciente, como vía para el disenso popular y demostración de su carencia de vigencia democrática.

Más adelante, el documento rechaza la injerencia de otros países en la situación venezolana, particularmente de Estados Unidos, con las recientes amenazas de su presidente Donald Trump, de tomar “fuertes sanciones económicas” que, a juicio de los firmantes de documento, acarrearían al pueblo venezolano males mayores que los que ya sufre con la carestía de alimentos y medicinas y la alta inflación.

También denuncia la celebración del gobierno de Maduro de contratos con empresas transnacionales en la faja petrolífera del Orinoco y en el denominado Arco Minero de Guayana por considerar que son “lesivos para la nación y su soberanía”.

En cuanto a la coalición Mesa de la Unidad Democrática, que encabeza la oposición contra el gobierno de Maduro, el documento rechaza “sus acciones de instrumentar a la Asamblea Nacional para la conformación inconstitucional de poderes del Estado y gobierno bajo la denominación de un llamado gobierno de Unidad Nacional con el nombramiento de nuevos magistrados del TSJ por la AN y que, junto con la convocatoria a la constituyente presidencial, se inscriben en la lógica de la fragmentación del Estado constitucional de 1999, el escalamiento del conflicto y el propiciamiento de una guerra civil”.

De igual modo declaran su solidaridad con la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, “en sus actuales esfuerzos para el restablecimiento den la efectiva vigencia de nuestra Constitución”.

En el aparte 9 exigen pleno respeto a los derechos humanos y condenan la “represión estatal desmedida, no diferenciada ni proporcionada, de tipo letal contra las protestas pacíficas del pueblo, así como toda violencia política o social, “particularmente la violencia de grupos ‘foquistas’, fascistas o de tipo paramilitar de cualquier signo político, así como toda conducta regida por el odio, la segregación, el revanchismo, el racismo o cualquier acto de vulneración del derecho a la vida”. De igual modo rechazan que civiles sean juzgados por tribunales militares.

Finalmente, los firmantes comunican su disposición a trabajar por “el diálogo, reagrupamiento y reorientación política del chavismo de base crítico, democrático y descontento, molesto con el rumbo y políticas del gobierno, que en nuestro concepto son ajenas al legado de Chávez, a la Constitución que nos dimos junto a él, a la democracia participativa y protagónica, a los valores éticos y al conjunto de los principios inspiradores de la revoolución bolivariana. De igual manera nos opondremos y combatiremos cualquier proyecto de signo conservador y de ajuste neoliberal”.

Tras la lectura del manifiesto, comenzó la ronda de preguntas y respuestas que no duró mucho pues fue interrumpida por un ruido persistente: Eran los “otros” chavistas, golpeando las puertas de cristal, que habían sido cerradas por el personal del hotel, y gritando “¡Traidores, Traidores!”, supuestamente a los dirigentes de Marea Socialista. Al final, tanto panelistas como periodistas debimos salir por la puerta trasera.

 
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