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Prensa. lanacionweb.com
Aun cuando el Gobierno habla de una recuperación del Sistema Eléctrico Nacional, en el estado Táchira la realidad es distinta, ya que desde hace 15 días se registran continuos apagones -entre tres y cuatro interrupciones diarias- que afectan a toda la población, incluso a unos más que a otros, porque hay sectores que permanecen hasta tres y más horas sin electricidad.

“Desde hace dos semanas hemos tenido apagones casi a diario, y nadie en Corpoelec dice nada, no dan explicaciones, no hay razones, solamente no hay luz”, manifestó con rabia e impotencia Andreína Castro, habitante del sector Barrio Obrero, donde los apagones han sido constantes. Para la colectividad, la “incapacidad” de Corpoelec prevalece al momento de resolver los problemas del servicio.

De acuerdo con la población consultada en la calle, los bajones se registran tanto a nivel del voltaje 110 como el 220, afectando el servicio en general, además de generar estragos a nivel de los electrodomésticos y equipos, que son los que sufren las consecuencias de la falta de correctivos de la empresa eléctrica para garantizar a los usuarios un servicio eficiente.

–A mí se me quemó el microondas; a mi hermana se le dañó la nevera; a mi vecina el televisor, y así conozco más casos; ¿y quién responde por esas pérdidas?, nadie. El perjudicado siempre es uno, por la ineptitud del Gobierno -señaló Gabriela Rodríguez, habitante del casco central de la ciudad-.

Justamente, entre aires acondicionados, computadoras, neveras, televisores, planchas, licuadoras, ventiladores y plantas, las cifras en pérdidas son incalculables e inalcanzables para quienes con mucho esfuerzo adquirieron sus productos y hoy padecen no poder arreglarlos y menos adquirir otros, debido a los altos costos.

En ese sentido, el llamado que hacen los usuarios a Corpoelec es para que atienda los reclamos de la ciudadanía. Y de ser efectivo que está implementando un cronograma de racionamiento, darlo a conocer a la población para que tome las previsiones, en aras de evitar que se sigan dañando los aparatos. Hasta la fecha no hay un pronunciamiento oficial de la empresa al respecto, e incluso no hay vocería a escala regional que permita informar a la población sobre lo que sucede con el sistema eléctrico.

—El problema es que los cortes son intempestivos, sin previo aviso, una, dos y tres veces al día. Y los equipos no aguantan esos bajones. Es impresionante cómo ha desmejorado el servicio y, en vez de buscar soluciones para que dejemos de padecer, cada día se incrementa esa larga cadena de infortunios, que parece no tener fin -afirmó Ernesto Sánchez, comerciante del centro-. Valga destacar que, aparte del daño que sufren los equipos, cada vez que se va la luz colapsan el Internet, las líneas bancarias, los puntos de venta, las estaciones de servicio y el tráfico, ya que los semáforos se quedan sin el vital suministro de energía. (MC)
 
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