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lunes, 19 de agosto de 2019

DIÁSPORA VENEZOLANA: Ángela Zago: “A nosotros hasta los colores del paisaje de nuestro país, nos hace falta”.

Prensa.  Venezuela RED Informativa.

Conversar siempre con Ángela Zago o con Napoleón Bravo es muy grato. Son directos, exquisitamente polémicos y sin nada que ocultar. A Ángela la conocemos desde que era una joven y estricta profesora de Periodismo Informativo en la UCV (Universidad Central de Venezuela), a quien siempre la veíamos rodeada de muchos alumnos. Eran los tiempos de su famoso libro “Aquí no ha pasado nada” cuando, al igual que Pablo Medina, siendo adolescentes ambos fueron “guerrilleros revolucionarios” que se fueron a las montañas en la Venezuela de los 60.

Es válido mencionar también que en el historial biográfico de nuestra entrevistada para “El Personaje de la Semana” de hoy sábado 17 de agosto, en su vasta trayectoria profesional figura que fundó y dirigió diez periódicos para lectores menores de 16 años, creó el primer taller de periódicos para niños cuyo objetivo fue enseñar a los estudiantes de Comunicación Social cómo hacer periodismo para este tipo de lector. Se ha destacado como productora de programas radiales y televisivos. Actualmente es vicepresidenta de la empresa Napoleón Bravo Producciones y G.E.A. Producciones Orlando Inc. También se le reconocen sus aptitudes como escritora. Entre sus obras, además de “Aquí no ha pasado nada”, se encuentran “Existe la vida”, “El libro de Plata”, “La Rebelión de los Ángeles” y “En el nombre de los pobres”.

Ángela viene de una generación honorable, crítica, honesta y de intelectuales de los tiempos de oro y “candela” de los 60 en Venezuela como lo fueron, entre otros tantos, Teodoro Petkoff, Américo Martín y Gabriel Puerta Aponte a quienes, al igual que a ella, tuve y tendré siempre en muy alta estima.

Esta entrevista la realizamos en momentos de mucha tristeza para Ángela, por el reciente fallecimiento de su hermano Silvio en la Isla de Margarita. Ella no pudo despedirse de él. Lo recuerda, como un ser humano muy importante en su vida, y quien le brindó muchos momentos hermosos en su niñez y adolescencia.

-¿Cómo ha sido la vida tuya y de tu familia en la diáspora? ¿Cuándo tú y Napoleón Bravo deciden que tienen que irse del país y en qué circunstancias?

-El cuento es muy largo, voy a tratar de precisarlo. El primer programa que el régimen cerró fue el de Napoleón en mayo del año 2000; en julio salimos del país por un año. Por presión del público “24 Horas” vuelve al aire en 2001. Luego supimos que la empresa había hablado tanto con Chávez, como con Luis Miquelena y José Vicente Rangel para explicar que Napoleón volvía al aire. El único que nunca estuvo de acuerdo en que el programa reapareciera fue JVR. Durante todos esos años hubo presión sobre mi familia; las típicas llamadas diciendo dónde estaban mis hijos y cómo los iban a liquidar. Una de esas llamadas me agarró con el Palma –el apellido de mi mamá- atravesado y el diálogo con el malandro fue medio cómico:

Malandro: “Mira, vamos a matar a Napoleón Bravo”.

Ángela: “Dale, dime la hora y el lugar; ¡llevamos las cámaras y tremendo rating que vamos a tener!”.

Malandro: “Puta, coño de tu madre; ¡ya vas a ver todo lo que te vamos a hacer! ¡Puta!”.

Ángela: “Okey, me avisan”.

-Esas eran las conversaciones con el malandro enviado por el régimen. Luego vinieron los disparos a la casa y la sacada de los proyectiles que se incrustaban en las piedras que formaban parte de las paredes de afuera, en nuestra casa de Prados del Este. A esa altura ya estábamos a mediados de 2002. Después que sacamos a Chávez Frías del poder, las amenazas se profundizaron hasta llegar a 2004, cuando el canal tiene que sacar a Napoleón del aire porque ya las amenazas no solo eran contra nuestra familia sino contra la de Cisneros y el canal. Ignoramos, en lo posible, la persecución y amenazas contra nuestra familia.

Durante el prolongado dialogo, la colega Ángela Zago se refiere a la implacable persecución de que fueron víctimas por parte de JVR. “En el 2008 vendimos la casa de Prados del Este y nos fuimos a vivir a Margarita; y hasta allí llegó el brazo represivo de JVR. Napoleón logró conseguir encargarse de la emisora Reyna y estaba realizando un excelente trabajo cuando este caballero defensor de los derechos humanos nuevamente amenazó con el cierre de las emisoras de Morell Rodríguez si mantenía a Napoleón en el trabajo. Para entonces un grupo de unos 15 ‘revolucionarios’ disfrazados de los Diablos de Yare me rodearon y comenzaron a agredirme, gracias a que la Guardia Nacional de entonces, que aún conservaba algo de su dignidad, evitaron que me golpearan. Aún así, nos mantuvimos un año más sin trabajar y siempre bajo amenaza, hasta que un empresario le hizo una oferta a Napoleón en Miami. Para ese momento existían, y existen, cuatro juicios abiertos contra él. Por lo tanto, decidimos salir de Venezuela pensando que sería como máximo un par de años”.

Angela confiesa que “vivir fuera de nuestra nación, lógicamente, no ha sido fácil. Aquí mi familia ha tenido que trabajar en lo que consigue. Como te comenté, descubrimos que esa separación de fuerza de trabajo que se inició en la época de la revolución industrial, aquí no existe. No tiene sentido que profesionales universitarios, incluso con postgrados, tengan que hacer oficios que puede realizar cualquier persona. Y no me vengan con que si creo que ese trabajo es digno o no es digno. Parto de la idea de que cualquier trabajo es digno, pero sí creo en la meritocracia, en el desarrollo intelectual, en el conocimiento y a la vez en la experiencia y las capacidades. Puedo realizar cualquier tipo de labor honesta, pero creo que hacer un trabajo que no es para el cual nos preparamos, es una pérdida de recursos. Pero esa es la realidad. Por otra parte, realmente venimos de un pueblo singular. Mi padre, que murió siendo italiano, siempre decía ‘pueblo como el venezolano, no hay’. Nunca hasta ahora entendí esa frase».

Ángela Zago se pregunta y se responde a sí misma: «¿Qué me hace falta de Venezuela? A nosotros hasta los colores del paisaje de nuestro país, incluyendo el cielo, nos hace falta. Absolutamente todo».

-¿Qué queda de la otra Ángela del libro «Aquí no ha pasado nada», de la Ángela que compartía muchos sueños revolucionarios también, con nuestro amigo común Pablo Medina en los 60?

-Queda lo mismo: A mí mi madre me formó para participar y luchar en el área social y política. Esa lucha me llevó a ser militante política hasta el año 1968, cuando la Unión Soviética invade a Checoslovaquia, y a partir de ese evento me retiré de toda militancia política, pero continué involucrada en la lucha social y así conocí lo que se dio por llamar “la sociedad civil”. Gracias a “Aquí no ha pasado nada” he recibido el cariño, la amistad y respeto de hasta personas con ideologías totalmente distintas, tanto en Venezuela como en otros países. Gracias al escritor Miguel Otero Silva y a la agente literaria Carmen Balcells mi libro fue best seller en italiano y alemán, y tuve la suerte de conseguir amigos de la talla del doctor Luis Herrera Campins, quien fue una de esas personas con ideología distinta, él solía decir: “Admiro a quienes luchan con honestidad y dignidad por sus creencias”, y allí me incluía. La izquierda de la década de los sesenta fue luchadora, estudiosa, respetable. Por algo los grandes intelectuales de la época defendieron los movimientos rebeldes de esos tiempos. Mi generación cambió la forma de comunicarse en la familia; discutió todo, hasta la forma de vestirse y lo que hoy existe en gran parte tiene los rasgos de lo que nosotros iniciamos. Mi himno es “Imagine” de John Lennon:

-¿Qué significa estar en la llamada edad de oro de una persona y tener que trabajar diariamente un promedio de 12 horas en el exterior?

-Estoy en la edad en que debería estar jubilada, pero, por el contrario, hoy trabajo más que cuando tenía 40 años. Pertenezco a una familia donde las mujeres siempre han sido trabajadoras. Mi hermana, que tiene 84 años y tiene problemas de salud, hace muñecas de trapo, trabaja con cerámica. María Teresa Castillo, quien por años presidió el Ateneo de Caracas, me dijo en una oportunidad: “Cuando yo no vaya al Ateneo es porque me estaré muriendo”, y lo cumplió… Creo que tenía más de 100 años cuando murió. Para mí esos son los ejemplos a seguir.

Cuenta Ángela que su padre era de Venecia y que le hubiera gustado tener también su nacionalidad, en honor a él, que fue un extraordinario padre. -Luego de 20 años de esta tragedia o monstruo que engendró Chávez, algunos nos ponemos a pensar, a pesar de todo lo “bicho” que fue, si él estuviese vivo, ¿crees que las cosas en Venezuela estarían tan mal cómo están hoy?

-Chávez Frías fue el ideólogo de la situación actual por la que está pasando nuestra nación. Si él estuviera vivo la situación estaría igual a la que se ha desarrollado con el usurpador colombiano. Chávez estableció como objetivos de su régimen el control absoluto de todos los poderes y el control de todos los medios de producción. Al expropiar –o robar como claramente lo señaló en su oportunidad María Corina Machado- las empresas productivas que existían en el país, inició la destrucción del sistema económico-social.

-Hay dos personajes, que ambas conocimos, los comandantes Wilmar Alfredo Castro Soteldo y William Fariñas del segundo golpe de estado de 1992, el 27 de noviembre. Ambos nacieron en 1955. Supongo que en estos momentos tan “apocalípticos” de Venezuela, en sus respectivos «yo más interno», saben que esta Venezuela no es la de la que ellos hablaban en 1998 y 1999, cuando llevaban adelante ambos el Plan Bolívar 2000.

-Hoy en día creo que ambos estaban dispuestos a mantenerse junto con Chávez Frías en el poder. Ambos de palabra eran muy críticos al jefe de la banda. Incluso en el año 99, cuando Castro Soteldo fue, al igual que yo, constituyente, solía comentar: “Hugo no es una rata, sino un ratón”, con desprecio por las acciones que ya “el ratón” estaba tomando. El caso de William Fariñas fue aún peor: Fue el primero en ser denunciado como corrupto. Hoy entiendo que a ninguno de los dos realmente nunca les interesó el país, mucho menos la población. Querían el poder, lo obtuvieron y el plan real fue ¿cómo sacarle provecho a la situación? Lamentable pero real. ¿Están callados? ¿Bajo perfil? Será para, en caso de necesidad, que nadie los recuerde a la hora de que la justicia llegue a la nación. Para mí, callados o no, son tan criminales como quienes dirigen la banda, porque ninguno de ellos ha denunciado la situación ni se han rebelado contra ella.

-También hay otro personaje, que para mal o para bien nos tocó de cerca, y fue una gran influencia para los periodistas egresados de la UCV: Eleazar Diaz Rangel, quien convirtió al Diario Últimas Noticias en todo lo contrario de lo que él predicaba como profesor de Periodismo Informativo en la UCV.

-Eleazar Díaz Rangel, al igual que José Vicente Rangel, se vendieron como ciudadanos de principios. Bastó que ambos tuvieran algo de poder para demostrar que su defensa a la libertad de información, en el caso de Díaz Rangel, y la defensa de los derechos humanos, en el caso de JVR, fueron banderas que levantaron como parte de una carrera que, inicialmente, fue política, pero que resultó la de unos criminales.

-¿Cuál es tu mensaje a todos los venezolanos que están en la diáspora, que tuvieron que irse del país, como ustedes y mi única hija, que tuvieron que irse por tierra para un país de América Latina, a ganar menos del salario mínimo, con más de 14 horas de jornada, con vidas igual de dolarizadas como en USA?

-Tengo en alta estima al ciudadano venezolano: Somos la única población en el mundo que se ha mantenido en la protesta desde el año 2001 y que cada vez que le piden salir a la calle, sale. Nos han asesinado a manifestantes en diferentes años y con diferentes convocatorias y, aun así, llaman a la calle y vuelven a salir. Vamos a salir de esta tragedia, pero no creo que sea por vías electorales ni nada parecido, porque es sumamente difícil decirle a un secuestrador, asesino y narcotraficante que deje el poder por decisión propia y en paz. No pierdan ni la fe ni la esperanza, que eso es exactamente lo que el enemigo quiere y necesita para mantenerse en el poder”.

Por Trinidad Martel.