Prensa. voanoticias.com.
Las
movilizaciones continuaban en muchos aeropuertos, como el de Dulles en
Washington y el de Los Ángeles, donde centenares de personas se dieron cita
coreando consignas como "El amor, no el odio, es lo que hace grande a
Estados Unidos" y portando pancartas como "No al veto. No al
muro". Los fiscales generales de 16
estados de EE.UU. condenaron el veto temporal a la entrada de refugiados y de
ciudadanos de siete países de mayoría musulmana decretada por el presidente
estadounidense, Donald Trump.
"Condenamos
la orden ejecutiva inconstitucional, antiestadounidense e ilegal del presidente
Trump", afirmaron los procuradores, que dicen representar "más de 130
millones de estadounidenses y residentes extranjeros" en sus estados. Los
fiscales, de estados como California, Nueva York y Pensilvania, remarcaron su
"compromiso para garantizar que tan poca gente como sea posible sufra la
situación caótica que (la orden de Trump) ha creado". "Como los
máximos responsables legales de más de 130 millones de estadounidenses y
residentes extranjeros en nuestros estados, condenamos la orden ejecutiva
inconstitucional, antiestadounidense e ilegal del presidente Trump",
señalaron en un mensaje conjunto.
Los
fiscales prometieron trabajar juntos para asegurar que el Gobierno federal
respete la Constitución, la historia del país como una nación de inmigrantes y
para evitar que se persiga a gente por su origen o fe.
Grandes
ciudades se levantan
Nueva
York, Boston, Washington, Los Ángeles y otras grandes ciudades de EE.UU.,
volvieron a ser escenario de importantes protestas contra la polémica orden
sobre inmigración del presidente Donald Trump.
En
la mayoría de esos casos, las manifestaciones estuvieron respaldadas por las
autoridades locales, que se oponen frontalmente al veto temporal a la entrada
de refugiados y de ciudadanos de varios países de mayoría musulmana decretado
por la Casa Blanca. Las protestas se habían concentrado en los aeropuertos,
pero este domingo muchos estadounidenses se lanzaron a las calles para exigir
la retirada de las medidas.
En
Nueva York, más de 10.000 personas, según datos de la alcaldía, se dieron cita
en Battery Park, el gran símbolo de la inmigración en el país. El alcalde, Bill
de Blasio, participó en el acto y criticó muy duramente la nueva política de
inmigración, alertando de los peligros que acarrea y de la injusticia que
supone.
En
Washington, una gran multitud se congregó ante la Casa Blanca para protestar
contra las medidas del presidente y exigir que se permita la entrada en el país
a refugiados e inmigrantes, una concentración que luego se transformó en una
marcha rumbo al Capitolio.
En
Boston una enorme multitud, con miles de manifestantes, abarrotó una conocida
plaza en respuesta a una convocatoria liderada por el Consejo para las
Relaciones Islámico-Estadounidenses. "¿Puedes
oírnos Washington? En Boston nos levantamos con fuerza para apoyar y proteger a
TODA nuestra gente", dijo a través de Twitter el alcalde de la ciudad,
Marty Walsh.