Opinión. Héctor Ignacio Escandell
Marcano
Desde
hace algún tiempo veo con suspicacia que los líderes opositores meten freno de
mano cuando están a punto de ganar una carrera.La crítica situación social y
económica que vive el país ha generado una serie de condiciones que ningún
gobierno aguantaría por mucho tiempo; salvo el de Nicolás Maduro.
28
mil muertes violentas en un año, inflación superior al 700%, escasez de
alimentos y medicinas. ¿Qué Gobierno es capaz de aguantar esto?
La
historia contará que el presidente más cuestionado en los últimos 50 años ha
burlado con soltura los reclamos y la miseria de la población.
En
principio, sus victorias son producto de las artimañas institucionales y
violaciones reiteradas a la constitución, pero, por otro lado, también es
gracias a la incapacidad de la oposición.
Los
líderes de la MUD, desde mi punto de vista, cada día se esfuerzan más por
fracasar y desestimular a la población.
Según
la mayoría de las encuestadoras del país, más del 80% de la población rechaza
el Gobierno de Nicolás Maduro y pese a este indicador, cada semana éste se
fortalece más.
El
pasado 23 de Enero quedó evidenciado que en la MUD -ni mesa, ni unida, ni
democrática- todos los integrantes andan por su lado y buscando desde ya la
candidatura presidencial.
No
existe un vocero oficial, la protesta nacional fue convocada por un gobernador
y acompañada por otros tantos; quedó clarísimo que, después del primero de
septiembre de 2016, la oposición perdió capacidad de convocatoria.
Dos
días después del fracaso del 23 de enero, Primero Justicia y Voluntad Popular
sorprendió trancando la autopista Francisco Fajardo en Caracas.
¿Factor
sorpresa?
Hubiese
sido una verdadera sorpresa aparecer en el Consejo Nacional Electoral, el
Tribunal Supremo de Justicia, el Ministerio Público o Miraflores; ¿Por qué
matar el factor sorpresa en la autopista?
¿Qué
ganaron cerrando el tránsito por 20 minutos? Lo que consiguieron fue que el
Gobierno desplegara más militares en las sedes de los poderes públicos y
estaciones de metro.
Por
eso digo, si les pagaran para hacerlo mal, no lo harían tan bien.
¿Quién
es el líder opositor?, ¿Cuál es la agenda?, ¿Quieren ser oposición perpetua?
Esta
última pregunta es la que constantemente me hago; parece que están haciendo
todo para lograrlo. ¿Será un negocio bueno ser oposición?
Mientras
escribo esto, recuerdo que se cumple un mes de la desaparición del helicóptero
de la Fuerza Armada en Amazonas y no veo a ningún líder opositor acompañando a
las familias de las víctimas.
Mientras
redacto la crónica pienso en los precios inalcanzables de la comida, los
relatos de hambre y la desidia de los hospitales; recuerdo esto y, por otro
lado, veo a Manuel Rosales muerto’e la risa viendo béisbol junto a Henry
Falcón.
Escribo
semana tras semana, y sigo viendo los disparates de María Corina Machado y
Leopoldo López; los arrebatos de Freddy Guevara y las torpezas jurídicas de
Julio Borges y Henry Ramos.
Sinceramente
veo esta oposición -sin sentido común- promoviendo la continuidad de la crisis
y dándole larga vida a Nicolás.
Pd:
Así como a Evelyn, no me extraňa ver a más de uno sacándose el carnet de la
patria.
Héctor
Ignacio Escandell Marcano