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Prensa. bancaynegocios.com
Que el gobierno nacional aumente el salario mínimo cuatro veces en menos de un año y 14 a la mitad de un período presidencial es una evidencia del deterioro del poder adquisitivo del trabajador venezolano. Así lo aseguró Sary Levy-Carciente, coordinadora del Observatorio de Gasto Público (OGP) del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad (Cedice Libertad) a propósito del nuevo decreto de aumento de salario mínimo aparecido en Gaceta Oficial este martes.

La economista, quien fue decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela (UCV), consideró que el aumento es una “compensación efímera” para los trabajadores, en vista de la espiral hiperinflacionaria en la que, a su juicio, está el país.

“Lo que el trabajador venezolano reclama no es un incremento salarial, sino políticas que frenen la inflación desbocada que padece”, sostuvo Levy-Carciente, quien agregó que en un contexto de recesión como el que vive el país, el decreto de aumento salarial “causará mucho daño a las pocas empresas pequeñas que sobreviven al acoso a la iniciativa privada”.

Al referirse a las políticas, la experta opinó que el anuncio de aumento salarial obvio la necesaria discusión sobre el presupuesto nacional. “El poder de compra no viene de los incrementos del sueldo mínimo, sino de la aplicación de políticas coherentes que favorezcan la producción nacional, que controlen la emisión monetaria sin respaldo y racionalicen el gasto público”, insistió la coordinadora del OGP, tras agregar que lo contrario es lo que ha exacerbado la inflación, la escasez y la pérdida de valor del bolívar.

Levy-Carciente también recordó que, ante el aumento del tamaño del Estado, que según sus estimaciones se ha duplicado desde 1998 y cuenta con casi tres millones de empleados públicos, ocasiona un aumento de gasto público que la ciudadanía tendrá que pagar, inevitablemente, con más carga impositiva.

 
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