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elestimulo.com.
El nuevo presidente de la Asamblea
Nacional aseguró que es necesario un cambio de gobierno para enrumbar el futuro
de Venezuela en su primera intervención al frente del Legislativo. Julio Borges aseguró en su discurso que es
“Nicolás Maduro está fuera de la Constitución y eso es inaceptable”. Enfatizó
además que el país está “en medio de las más grandes dificultades que hemos
vivido como República desde hace más de dos siglos”.
EL DISCURSO COMPLETO DE JULIO BORGES:
Colegas diputados, invitados especiales,
pueblo de Venezuela.
Quiero comenzar el día de hoy
agradeciendo la entrega al servicio de los venezolanos de nuestro colega
diputado Henri Ramos Allup, quien supo conducir esta cámara con respeto y
valentía, en medio de feroces ataques del resto de institucionalidad nacional.
Siempre se respetó a la bancada oficialista y eso es una demostración de
nuestra manera de entender la política y la convivencia de las ideas. Para él,
nuestro reconocimiento.
Así como para cada uno de los
trabajadores de esta institución quienes durante este año han llevado adelante
sus labores con dedicación y entrega.
Hoy se instala esta Asamblea Nacional en
medio de las más grandes dificultades que hemos vivido como República desde
hace más de dos siglos.
Vivimos un momento que transcurre
contando una historia injusta y vergonzosa: Venezuela, el país más rico del
planeta, en petróleo, gas, oro, diamantes y recursos humanos, tiene a su pueblo
buscando restos de comida en la basura. Tiene a sus niños pequeños hurgando
entre las sobras para poder comer, a sus ciudadanos desnutridos y
comprometiendo su salud, a nuestros abuelos desmayándose en colas tratando de
comprar comida.
Es como si hubiésemos sido víctimas de
una maldición.
Este mensaje es para las familias
venezolanas, condenadas a una de las navidades más tristes que Venezuela
recuerde, haciendo colas para salvar el poco dinero que el gobierno le robó con
la inflación y con él cambio de unos billetes que no llegan. Este es un mensaje
para la familia venezolana lastimada y maltratada, pobre y empobrecida.
Las imágenes que hace unos días vimos en
el estado Bolívar y en otros estados de nuestra querida y maltratada Venezuela,
duelen en la patria, duelen en el corazón y dibujan un espantoso escenario: el
reino del caos, la corrupción y la oscuridad. Es la miseria como norma. Y sin
embargo allí presente, el protagonismo heroico de un pueblo que batalla como
nunca por su dignidad.
Ese pueblo que ve morir familiares por
falta de medicinas, el mismo pueblo que se despide de sus seres queridos, o en
el cementerio por la violencia o en el aeropuerto porque se van país.
Hoy existe una realidad indiscutible: Ya
Venezuela no se divide como alguna vez en nuestra historia reciente, en dos
grupos políticos. Hoy la realidad es que somos una sola familia, un solo país,
lastimado y maltratado por la crisis, sobreviviendo al día, un solo país que ve
con asco e indignación a un grupito que desde el poder oprime, persigue y roba.
Todas estas desgracias, tienen
responsables claros que el pueblo conoce bien. ¿De quién es la culpa que el
país más rico del mundo tenga a su pueblo comiendo en los basureros, saliendo
en estampida y perdiendo la vida en las calles? Venezuela lo sabe. La culpa es
de los que juraron “todo el poder para el pueblo”, y que hoy le tienen terror a
las elecciones. Porque el pueblo es bueno cuando los quiere, y malo cuando les
reclama.
Esa hipocresía de fracaso monumental va
a terminar.
El final de esta Venezuela ultrajada
está decretado por el pueblo venezolano, y ese grito de “¡ya basta!”, solo está
buscando su cauce, quiera Dios que pacífico, democrático y electoral.
Para la familia venezolana, el mensaje
es muy claro: conocemos bien a quien nos gobierna. Sabemos quien es, conocemos
su accionar miserable y sin escrúpulos, su terror a perder el poder, porque en
el fondo, el poder se convirtió en una droga a la que se volvió adicto, no
imagina su vida sin el poder.
Por ello quiero ser muy claro ante
Venezuela, nuestra lucha hoy es imponer en paz pero con la fuerza del pueblo,
el voto, la constitución y el cambio para unir a esta Venezuela rota y
arruinada y construir un país de trabajo, libertad y paz.
La urgencia de un cambio de gobierno
tiene como propósito lograr una transformación radical que debe unirnos por los
próximos años: un país donde los venezolanos seamos más y tengamos más.
Tengamos propiedad sobre la tierra, las
casas, las empresas del estado y el petróleo. Tengamos más porque
democraticemos la propiedad y la economía. Estimulemos la iniciativa personal y
la inversión. Porque vamos a desmantelar el petro estado corrupto y construir
una Venezuela productiva y de propietarios, con un estado eficiente al servicio
de los más pobres.
Pero al mismo tiempo, seamos más, una
Venezuela humanizada, donde se respete la dignidad de cada venezolano, Donde haya
millones de oportunidades para los jóvenes y pensiones dignas para los abuelos.
Sin exiliados ni presos políticos, como nuestros compañeros de lucha Leopoldo,
Antonio y esos policías, militares, líderes y estudiantes que hoy siguen en los
calabozos por pensar distinto. Una Venezuela donde seamos todos ciudadanos de
primera. Con justicia, paz y libertad para todos por igual.
Una Venezuela donde el pueblo tenga más
y sea más, la podemos comenzar hoy mismo y prevenir muchas muertes y
sufrimientos de venezolanos desahuciados en hospitales, en las calles. Estamos
a tiempo de prevenir la violencia, si se respeta la constitución y se escucha
la voz del pueblo.
Pero quienes tienen el poder no quieren
escuchar. Que se escuche la voz del pueblo es la primera misión de esta
Asamblea Nacional. ¿Cuánto más claro quieren que hable el pueblo venezolano?
¿Cuánto más? ¿Cuánto más fuerte tenemos que gritar que estamos cansados de su
miseria, de su corrupción, su incapacidad, su persecución, su odio. ¿Hasta que
límite pretenden llevar a nuestro pueblo? Votamos en el 2015 y no respetan a 14
millones de venezolanos que eligieron a esta Asamblea, recogimos firmas para el
revocatorio y se lo robaron, se robaron también las elecciones de gobernadores
y terminaron el año burlándose del Papa Francisco. ¿Cuánto más fuerte debe
gritar la familia venezolana?
Y aquí me detengo para enviarle un
clarísimo mensaje a Nicolás Maduro: el pueblo venezolano es el dueño de la
democracia, tiene el derecho a votar y a decidir su futuro ya. No juegue usted
a seguir conteniendo la soberanía del pueblo, porque como quien se enfrenta a
un río crecido, podría terminar arrasado. Nicolás Maduro, respete a la
constitución y al pueblo. No será usted el primero y tampoco el último
gobernante a quien cegado por la terquedad, lo sorprende la ira de un país
cansado y desesperado.
Hoy la realidad es clara: Es una
decisión tomada por Nicolás Maduro que en Venezuela no haya elecciones nunca
más. Eso es inaceptable y no lo vamos a permitir, cueste lo que cueste.
Esta Asamblea Nacional está llamada a
liderar ese cambio por el que 14 millones de venezolanos votaron hace poco más
de un año. Estamos llamados a darle cauce a esa fuerza que se activó para pedir
el referéndum revocatorio y de la que se burlaron.
¿Qué hace un país al que se le han
cerrados todos los caminos para lograr sus derechos? ¿Qué se hace frente a un
gobierno que decidió cerrar la ruta electoral? ¿Qué hacer frente un gobierno
que pasa del autoritarismo a la dictadura: sin elecciones, sin derechos humanos
y con el poder concentrado?
La única respuesta a esas preguntas es
luchar sin miedo y hacerlo en todos los espacios existentes para salvar a la
Constitución y reconquistar nuestro derecho a votar. Y ese rescate de la
Constitución pasa necesariamente por el rol que jueguen los ciudadanos de
uniforme, los miembros de la Fuerza Armada, a quienes debemos, desde aquí,
enviar un mensaje: recuerden su juramento de cumplir la Constitución, porque
hoy Dios y la Patria se lo demandan. Demandan que ustedes sean los guardianes
de la Constitución y los garantes de ese pacto de convivencia que es sinónimo
de orden y paz. Nicolás Maduro está fuera de nuestra Constitución y eso es
inaceptable. Permanecer en actitud complaciente frente a la tiranía es negar la
esencia misma de su razón de ser.
Militares venezolanos libertaron cinco
naciones al mando de El Libertador, Simón Bolívar. Y tras llevarles la luz de
la independencia, ustedes fueron los garantes de que esas naciones se rigieran
bajo el poder civil. Fueron los militares quienes en 1830 decidieron, con honor
y grandeza, renunciar a sus fueros y privilegios para acompañar los primeros
pasos de la República. Fueron ustedes mismos, en voz del mariscal Juan
Crisóstomo Falcón, quienes tras la hecatombe de la Guerra Federal decidieron
acompañar la promulgación del decreto de garantías que hace más de 150 años
—óigase bien: ¡150 años!— estableció el derecho a la vida, a la inviolabilidad
del hogar, a la libertad de pensamiento, al libre tránsito y el derecho al
voto. Y fue un militar venezolano, Eleazar López Contreras, quien se quitó el
uniforme, recortó el período presidencial y se abrió a las libertades y
reformas políticas cuando la muerte de Juan Vicente Gómez significó la entrada
de Venezuela a un nuevo siglo.
Éste no es un llamado a la rebelión ni a
la sublevación. Al contrario, es un llamado a que se cumpla la Constitución y
se le permita al pueblo venezolano votar.
¿Quieren seguir siendo herederos dignos
del Ejército Libertador y de la República o ser recordados como los guardianes
de Nicolás Maduro? Ustedes y sus familias también son víctimas del caos.
Conocemos bien la situación de la tropa en los cuarteles, su alimentación
deficiente, el apresto operacional destruido y el pésimo el estado de las
instalaciones, la seguridad social indigna y la manipulación política que hacen
de la institución.
No podemos generalizar ni
generalizaremos: nuestro deber es ser justos. En un futuro gobierno revisaremos
caso por caso, para no permitir que una minoría que se ha dedicado al
narcotráfico a la Nación y a la violación de los derechos humanos dañe el honor
de los hombres y mujeres de nuestra Fuerza Armada Nacional.
Hermanos y hermanas de uniforme: en
nombre de la representación nacional, los convoco a que caminemos juntos hacia
una Patria donde la gente vuelva a verlos con respeto. Una Patria en la que
ustedes participen activamente en el desarrollo del país, que sean soporte de
los inmensos retos para recuperar el rumbo, en esa patria que viene ustedes son
parte crucial de la recuperación, es obligatoria una nueva relación pueblo y
Fuerza Armada Nacional.
Es seguro que desde Miraflores llamarán
a los altos mandos para ordenarles que desmientan o ataquen públicamente lo que
aquí se ha dicho. Pero también estamos seguros de que ustedes saben, como lo
sabemos nosotros y como lo sabe todo el pueblo de Venezuela, que estoy hablando
con la verdad. El país espera mucho de ustedes y el llamado es claro: a las
puertas de su conciencia hay un pueblo que clama por ser escuchado.
No lo hagamos esperar más.
Finalmente un mensaje al pueblo
venezolano, a los que creyeron en la llamada revolución, a los independientes y
a quienes han adversado este modelo fracasado: Nos toca juntos y a fuerza de
coraje, vencer a esta dictadura a la que cada vez le importa menos la vida y el
dolor de los venezolanos. Y digo juntos porque es ingenuo e injusto pensar que
alguien puede solo.
Seamos más y tengamos más. Huyamos para
siempre de las promesas de salvación mesiánica. Aquí no hay individualidad que
pueda dar esta batalla solo. Ésta no es una responsabilidad que pueda
atribuírsele de forma exclusiva a la dirigencia política.
Aquí no hay fórmulas mágicas.La única
fórmula es el voto, porque pone en manos de todos nosotros el futuro del país.
Por lo pronto, además de acompañar en
las calles al Pueblo venezolano en su sufrimiento y en la búsqueda de
soluciones, en los próximos días aprobaremos por mayoría la Declaratoria de
Abandono del Cargo por parte de Nicolás Maduro.
Si alguien tiene dudas sobre los
posibles argumentos para tomar esta decisión, sepan que desde 2013 hubo 78 mil
venezolanos asesinados. Más de un millón de empleos se perdieron sólo el año
pasado y desde que Nicolás Maduro está al mando de la Nación tenemos una
inflación acumulada de 4200%, la más alta del mundo, además de un vergonzoso y
cruel porcentaje de escasez en alimentos y medicinas. Y a esto se debe sumar
cada uno de los presos políticos que acaban de recibir un año más apartados de
sus familiares sólo por pensar distinto y oponerse a este desastre que no tiene
otro responsable que Nicolás Maduro. Y éstas son sólo algunas de las razones
que nos llevan, de manera clara, a pensar que éste es el paso que debemos dar.
Es claro que Nicolás Maduro abandonó el
cargo y la Constitución. Y como el oficialismo comenzará a cacarear que ese
mecanismo que está en la Constitución es inconstitucional, de acuerdo a la
competencia que tenemos, haremos una convocatoria a un Referendo Consultivo,
con o sin la rectoría del Consejo Nacional Electoral, con la mirada de la
comunidad internacional, la Organización de Naciones Unidas, la Unión Europea y
la Organización de Estados Americanos, para que, con la mirada del mundo puesta
en nuestro país, los venezolanos decidan si están de acuerdo o no con que
Nicolás Maduro abandonó el cargo y finalmente podamos tener un gobierno que
resuelva los problemas de Venezuela.
Así pues que desde aquí, desde esta
Asamblea Nacional, decretaremos a una sola voz lo que ya es el clamor del Pueblo:
declaramos el año 2017 como el año del pueblo protagonista. Y por eso esta
Asamblea saldrá a las calles para sesionar en los espacios que son testimonio
vivo de la incapacidad, para plantear soluciones con el pueblo y para el
Pueblo. Sesionaremos en las comunidades, en los hospitales, en las fábricas
expropiadas, en las escuelas, en las cárceles y en cada uno de los lugares
donde sea necesaria nuestra presencia y nuestra fuerza democrática.
Esta tribuna de oradores siempre será un
lugar propicio para recordar aquella lucha que se llevó adelante para derrotar
a la dictadura en 1958, pero muchas veces nos quedamos en los sucesos del 23 de
Enero y no hablamos de lo que sucedía en el país en aquel entonces, eso que
hizo que todas las fuerzas democráticas se manifestaran.
Hace sesenta años, en 1957, el dictador
Marcos Pérez Jiménez inventó un organismo electoral a su medida y se robó unas
elecciones con el único objetivo de quedarse en el poder. Y eso fue lo que
despertó en los venezolanos que fueron testigos de aquellos sucesos las ganas
de pelear por sus derechos, porque quienes apuestan contra el pueblo venezolano
están condenados a perder. Cuentan que al día siguiente de aquel plebiscito
fraudulento impuesto por el dictador hasta el aire que se respiraba había
cambiado. Cuentan que ya no se trataba de tendencias políticas… era un país
entero, incluyendo a los militares honestos, decidido a recuperar el derecho a
elegir su futuro. Sin embargo, ni siquiera entonces el poder militar y las
rebeliones populares habían podido hacer algo sin las fuerzas políticas
civiles. Porque el 23 de Enero de 1958 hubo una rebelión popular y militar, es
cierto, pero fueron las fuerzas civiles y políticas las que convirtieron esa
fecha en un hito democrático.
Hoy Nicolás Maduro juega con fuego,
retando a esas mismas fuerzas democráticas, que son representadas por nosotros
en esta Asamblea Nacional. Aquella coalición de fuerzas, conformada por hombres
y mujeres de distintas tendencias, sabían que si lo que querían era rescatar la
democracia, entonces era necesario consultar al pueblo entero, incluyendo a los
partidarios del régimen derrocado. Y así condujeron a Venezuela hacia unas
elecciones que finalmente terminaron con las pretensiones de la tiranía.
Hoy la vida nos pone en una encrucijada
similar y debemos demostrar que estamos a la altura del compromiso, que hemos
aprendido las lecciones de la historia y que somos nosotros los encargados de
hacer que quienes creen que siempre tendrán el poder bajen la cabeza y
entiendan que los ciudadanos y ciudadanas de Venezuela decidieron cambiar su
historia.
Comencemos a trabajar: nos toca
recuperar la democracia y empezar a construir el futuro de Venezuela.
De este tiempo se dirá que el pueblo
venezolano no se rindió. No será fácil, pero lo lograremos. Cuando se escriba
esta historia se hablará de cómo nos pusimos de pie tras nuestra hora más
oscura, y le habremos entregado a las generaciones futuras nuestro sacrificio
de hoy, nuestro aprendizaje de hoy, para que nunca más repitamos esta triste
historia.
Recordaremos juntos estos años y
hablaremos de la épica de la reconstrucción de Venezuela con el orgullo de
haberlo hecho juntos. Será una página gloriosa en nuestra memoria patria.
Venezolanos: En nuestras manos no se
perderá la república de nuestros hijos.
Señores diputados: en nombre de Dios, de
quien invocamos su ayuda, declaro formalmente instalado el período de sesiones
de la Asamblea Nacional para el año 2017.